Salud mental
Por: Redacción Moi
Descubre cómo dejar de complacer a los demás y reconectar contigo misma para lograr una vida más auténtica y plena.
Desde pequeñas, muchas aprendimos a leer la cara de los demás antes que nuestras propias emociones. Detectar el tono, la mirada, el gesto y adaptar nuestro comportamiento para evitar el conflicto o para ser “buenas niñas”. Aprendimos, incluso sin darnos cuenta, que complacer era la forma más segura de pertenecer, ¡basta! Es momento de romper el patrón, te decimos cómo dejar de complacer a los demás. Por: Valentina Luján
Pero ¿qué pasa cuando, con el tiempo, complacer se convierte en nuestro modo de vida? ¿Qué pasa cuando ya no sabemos qué queremos porque estamos demasiado ocupadas cumpliendo lo que los demás esperan? Ahí es donde muchas terminamos desconectadas, cansadas y vacías.
A diferencia de otras especies, los humanos dependemos de forma emocional y física de otros para sobrevivir. Si dejas solo a un bebé, no sobrevive, así de claro. Desde esa vulnerabilidad, el cerebro empieza a asociar el “agradar” con seguridad y supervivencia.
Y cuando no agradamos, percibimos rechazo. Y este es interpretado por el sistema nervioso como amenaza. Por eso nos cuesta tanto poner límites: decir “NO” se siente como peligro, aunque sepamos racionalmente que no lo es. Según un estudio publicado en la revista científica PNAS una de las más importantes en todo el mundo, indicó que el rechazo social activa en el cerebro las mismas zonas que el dolor físico, lo cual explica por qué evitamos la desaprobación a toda costa.
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Complacer parece darnos conexión, pero a la larga, nos desconecta. Nos aleja de nuestra autenticidad, de nuestros deseos y necesidades reales. Y esa desconexión interna es una de las raíces más profundas de la tristeza crónica. La tristeza es la emoción que nos informa pérdida y duelo. ¿Y cómo no estaremos tristes permanentemente si lo que hemos perdido es a nosotras mismas?
La Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE, INEGI, 2021) señala que 3 de cada 10 mujeres en México se sienten insatisfechas con su vida, y que los niveles de bienestar emocional disminuyen en mujeres entre los 30 y 45 años. ¿Casualidad? No. Es la edad en que muchas estamos cargando con todo: hijos, pareja, familia, trabajo y expectativas sociales que nos piden ser perfectas.
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Complacer como sistema de vida nos lleva a construir un personaje: esa versión nuestra que “funciona”, que no incomoda, que encaja, pero, que no eres tú. Como explico en mi libro, Ser feliz es para valientes, ese personaje tiene fecha de caducidad, porque no fuimos hechas para actuar, sino para vivir.
En mi libro comparto el modelo SPIRE del Doctor y mi maestro Tal Ben-Shahar, que nos dice que la felicidad es el bienestar integral de largo plazo; y lo que integra son cinco tipos de bienestar: espiritual, físico, intelectual, relacional y emocional. Así que, ser feliz, no es estar feliz o contento, sino construir una vida plena basada en hábitos que promuevan la presencia, el propósito, la salud, el aprendizaje, la conexión y el placer.
Y aquí es donde entra uno de los ocho pilares que sostienen (desde mi punto de vista que comparto en mi libro) este modelo SPIRE: Renunciar. No como fracaso, sino como libertad. Renunciar a vivir en función de la mirada externa, a la falsa seguridad que da agradar a todos menos a ti. Renunciar al personaje, para volver a ti. Dejar de intercambiar autenticidad por conexión. Hay que recordar que la lealtad es primero contigo.
Si bien todas hemos complacido más de una vez, no todas lo hemos vuelto nuestro estilo de vida. Sé que no es fácil aceptar todo esto, por eso quiero proponerte una pausa y que te observes sin juicios… porque nadie puede resolver un problema que no sabe que existe. Así que, ¿te gustaría saber si vives para los demás?
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Si respondiste afirmativo a 3 o más preguntas, es momento de poner atención a tus formas de interactuar. Tal vez estés viviendo para complacer más que para vivir… y no estás sola.
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Aquí te comparto algunas ideas que me ayudaron a reconectar conmigo:
Dejar de complacer no es dejar de amar, sino empezar a amarte. Conocerte y diseñar una estrategia y un plan para construir esa vida plena, con relaciones reales y honestas, es una elección.
Como dice Esther Perel, reconocida experta en relaciones: “Para construir un patrón se necesitan dos personas, pero para romperlo solo una.” No esperes a que “el otro” o “la otra” cambien porque no está en tus manos, y por lo tanto te condena a la indefensión, cambia tú. Hoy puedes elegir hacer algo distinto.
Construir una vida auténtica y verdadera es indispensable para ser feliz. Recuerda que esta vida, tu vida, no es un ensayo, es tu película. Y que tú eres más valiente de lo que crees, puedes vivir plenamente si te eliges cada día y trabajas formalmente en ello.
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