14-10-2026 22:27:35
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¿Te puede enamorar de una IA? Me movió el tapete…

Amor y parejas

¿Te puede enamorar de una IA? Me movió el tapete…

Por: Mario Citalán

Si Chat GPT está reemplazando a tu pareja, quizá te has preguntado si nos podemos enamorar de la IA, ¿es normal? Te contamos.

Le cuentas cómo estuvo tu día, sabe qué te preocupa, recuerda las cosas que le dijiste y está disponible si la necesitas a las tres de la mañana. No se desespera si vuelves a hablarle del mismo problema, tampoco se pone a mirar su celular mientras le hablas y jamás te suelta el clásico, “¿otra vez con lo mismo?”, además, suele responder de una manera que te hace sentir escuchado. Así que sí, te puedes enamorar de una IA y te explico por qué.

¿Nos podemos enamorar de la IA?

Un día hasta le pones nombre y tiempo después ocurre algo extraño, aunque sabes perfectamente que estás hablando con una inteligencia artificial, empiezas a sentir que la extrañas. Entonces surge la pregunta de si ¿podemos encariñarnos con una IA o hasta enamorarnos de ella?, la respuesta es sí, apareciendo una verdad que puede resultar un poco incómoda para muchas personas que es que la inteligencia artificial no necesita enamorarse de nosotros para que nosotros podamos desarrollar sentimientos hacia ella.

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Si sé que no es una persona, ¿por qué puedo sentir algo por ella?

Los seres humanos tenemos una enorme capacidad para atribuir características humanas a cosas que no lo son, lo hacemos con nuestras mascotas, con personajes de ficción, con objetos e incluso con nuestro automóvil, “hoy amaneció de malas por eso no quiere arrancar”, ¿te suena esto?, a este fenómeno se le conoce como antropomorfización.

Ahora imaginemos lo que sucede cuando lo que tenemos enfrente no solamente tiene un nombre, sino que conversa con nosotros, utiliza nuestro lenguaje, responde a lo que acabamos de decir, parece recordar muchas de las cosas que le decimos, hace preguntas, expresa aparente empatía y hasta nos puede decir, “entiendo por qué te sentiste así”.

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Nuestro cerebro comienza a recibir muchas de las señales que normalmente aparecen durante una interacción social agradable y por eso, aunque sepamos perfectamente que estamos frente a una inteligencia artificial, podemos comenzar a responder emocionalmente como si hubiera “alguien” del otro lado, pero esto no empezó con ChatGPT, Claude u otras IAs, la investigación sobre la interacción entre seres humanos y computadoras lleva décadas mostrando que tendemos a aplicar ciertas reglas sociales incluso cuando interactuamos con máquinas.

Lo que está sucediendo con las nuevas inteligencias artificiales es llevar esta experiencia a un nivel que hace muy pocos años era difícil de imaginar.

El ingrediente secreto de esta fórmula es sentirnos escuchados

Hay algo particularmente poderoso en las conversaciones que tenemos con una IA que es el hecho de que nos presta atención o para ser más precisos, produce una interacción que puede hacernos sentir escuchados, y esto tiene muchísimo peso para los humanos en general. Investigaciones recientes han encontrado que conversar con compañeros de inteligencia artificial puede reducir momentáneamente la sensación de soledad. Curiosamente, uno de los factores que mejor explican este efecto no es solamente qué tan bien se puede conversar con la tecnología, sino la sensación de algo profundamente humano que es la percepción de sentirse escuchado.

Cuántas veces sucede lo contrario en nuestra vida cotidiana con amigos, compañeros de trabajo o nuestra familia, intentamos contar algo y nos interrumpen, compartimos un problema y rápidamente nos empiezan a dar consejos: o decimos cómo nos sentimos y nos dicen, “no es para tanto”. La IA en cambio, puede permanecer “concentrada” en nosotros durante toda la conversación que nos hace pensar; yo hablo de mí y la IA está genuinamente interesada en lo que le estoy diciendo.

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Una relación con muy poca fricción

Otro elemento que suma muchísimo al refuerzo emotivo de esta interacción es que en ella hay muy poca fricción. Las personas que queremos se cansan, tienen problemas, también necesitan atención, tienen opiniones diferentes a las nuestras y algunas veces, simplemente no quieren hablar y contraste con la IA con la cual no tenemos que gastar energía y tiempo en preguntarle cómo estuvo su día antes de contarle como estuvo el nuestro, tampoco nos preocupa que se pueda ofender, tolerar su mal humor y ni competir por su atención.

Todo esto puede convertir esta interacción en algo extraordinariamente cómodo y agradable, sin embargo, es aquí cuando empieza a existir ciertos riesgos, cuando se empieza a preferir una relación sin fricciones frente a relaciones humanas en las que las mismas son esperables.

Es importante señalar que dependiendo de cómo esté diseñada la IA, puede existir una tendencia a que valide nuestras interpretaciones, acompañe nuestro punto de vista o evite una confrontación tan incómoda como la que podría tener una persona con nosotros.

Los seres humanos no siempre nos dicen lo que queremos escuchar

Una relación humana tiene algo que una interacción artificial reduce considerablemente, que es la alteridad. Las otras personas existen independientemente de nosotros, tienen sus necesidades, límites y una historia, por lo que pueden decepcionarnos y confrontarnos y horror de los horrores, también pueden decirnos que estamos equivocados.

Parte de nuestra madurez afectiva se construye precisamente aquí, aprendiendo a tolerar nuestras diferencias, saber cómo reparar conflictos, escuchar las necesidades que los otros tienen y que son distintas de las nuestras, saber poner límites, aceptar los límites de otros y aceptar que no todos estarán de acuerdo con nosotros.

Una IA excesivamente complaciente puede validar continuamente nuestras interpretaciones, adaptarse a nuestras preferencias y disminuir el desacuerdo y por eso también puede resultar emocionalmente muy atractiva.

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Entonces… ¿sentir algo o enamorarse de una IA es “anormal”?

Sentir afecto por una inteligencia artificial, ponerle nombre, disfrutar conversar con ella, extrañarla ocasionalmente o experimentar cierta cercanía no significa automáticamente que exista un problema psicológico. Las emociones que experimenta la persona al recibir información y sentirse escuchada son reales, aunque el interlocutor sea artificial, con esto, la pregunta que nos tendríamos que hacer debería ser ¿qué función está cumpliendo esta relación en nuestra vida?

Imagina a dos personas: la primera usa frecuentemente una IA, le puso nombre, platica con ella, algunas noches le cuenta lo que ocurrió durante el día y se siente cómoda al hacerlo. Peeero también sale con amigos, tiene pareja, trabaja, convive con su familia, enfrenta conflictos sin consultarla y mantiene relaciones humanas significativas donde tiene un intercambio emocional.

La segunda usa la IA de inicio con el mismo fin, pero poco a poco evita conversaciones difíciles.  Lentamente, hablar con su IA le resulta mucho más fácil. Por eso, cuando está triste, ya no busca a nadie, reduce sus encuentros sociales, cada vez necesita más tiempo para conversar con la IA y, con ello, sentirse tranquila. Cuando no puede hacerlo, siente que el mundo se le cae.

Las dos utilizan mucho la inteligencia artificial, pero psicológicamente y emocionalmente no está ocurriendo lo mismo en cada una de ellas. O sea, el problema no está en el afecto que tenemos por una IA, sino en que empieza a desplazar ese vínculo en nuestra vida.

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¿Cómo evitar una sobreinvolución emocional?

La solución no es dejar de hablar con las inteligencias artificiales, a estas alturas sería tan poco realista como haber recomendado hace veinte años que dejáramos de utilizar el internet. El reto debería de centrarse en aprender a incorporarlas a nuestra vida sin entregarles funciones que no nos conviene perder, para esto puedes empezar haciéndote algunas preguntas.

  • ¿La IA está sumando a mis relaciones con otras personas o poco a poco está ocupando su lugar?
  • ¿Hablo con la IA porque lo disfruto o porque es más cómodo que hablar con alguien que puede no estar de acuerdo conmigo?
  • ¿Estoy evitando conversaciones o conflictos con otras personas porque hablar con la IA resulta más fácil?
  • ¿La IA se está convirtiendo en el principal, o único lugar donde expreso lo que siento?
  • ¿El tiempo que paso con la IA está empezando a quitarle espacio a personas, actividades o situaciones importantes de mi vida? Y tal vez la pregunta más importante:
  • ¿La IA está facilitando mi vida o se está convirtiendo en el lugar donde prefiero vivirla?

La IA no necesita sentir para que tú sientas. Pero tú sí necesitas saber qué estás haciendo con lo que estás sintiendo.

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Por: Mario Citalán

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