¿Pooor?
Por: Natalia Fiesco
Como si vivir en la República Mexicana no fuera suficiente deporte extremo, el clima decidió hacernos una mala jugada en nuestro parque de diversiones sismológico: un rayo provocó un temblor en la CDMX. ¿Por qué un rayo puede generar un microsismo? El miércoles 30 de septiembre, después de las 4:50 de la tarde, el cielo […]
Como si vivir en la República Mexicana no fuera suficiente deporte extremo, el clima decidió hacernos una mala jugada en nuestro parque de diversiones sismológico: un rayo provocó un temblor en la CDMX.
El miércoles 30 de septiembre, después de las 4:50 de la tarde, el cielo de la CDMX se estaba cayendo a pedazos. Y lo que parecía una simple lloviznita terminó en pánico colectivo. Es que un trueno, de esos que duran como 10 segundos, hizo vibrar pisos y ventanas en colonias como la Del Valle, la Doctores, la Condesa y la Benito Juárez.
Y para rematar el espectáculo, a las apps de alertas sísmicas se les cruzaron los cables y soltaron el chisme de que había un microsismo en Mixcoac. ¡Justo lo que nos faltaba!
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Pero que no cunda el pánico, no se abrió ningún portal al inframundo ni la falla de Mixcoac agarró vuelo, lo que en realidad pasó fue una falla técnica. Básicamente la descarga eléctrica cayó con tanta furia al poniente de la ciudad que las ondas de choque sacudieron el suelo. Por esos los sismógrafos de la zona, que están diseñados para detectar hasta el movimiento de un topo, sintieron la sacudida y dijeron: “¡Ámonos, esto es un temblor!”.
Plataformas como SkyAlert soltaron la notificación de microsismo de manera automática. Minutos después, apps como SASSLA Clima y la cuenta de Sismo Alerta Mexicana tuvieron que salir a apagar la histeria colectiva, aclarando que no hubo acomodo de placas ni fractura en lo más profundo de la tierra. Así que si sentiste que la casa se te movía, no estabas loco ni era tu imaginación: el suelo sí vibró, pero por cortesía de la atmósfera y no de la geología.
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Aprovechando que el cielo anda insoportable, vale la pena repasar una lección básica para que la próximas vez no creas que viene el fin del Mundo. De acuerdo con la UNAM, la cosa está así:
Moraleja chilanga: Si la vida te da limones, haz limonada. Pero si crees que un rayo provocó un temblor en la CDMX, no corras en chanclas bajo la lluvia.
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Por: Natalia Fiesco