Comida que NO es lo que parece

"No todo lo que brilla es oro" aplica también para la comida: mucha no es lo que parece. Por ejemplo, ¿sabías que los nuggets son todo menos pollo?

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Por: Gabriela García Gómez y Patricia Guerra Hurtado

Se nos ha metido tanto la idea de que hay que comer súper saludable que nuestro radar de lo “sano” anda en busca de puro alimento “alto en proteína”, “sin azúcar”, “gluten free”, pero no nos detenemos a ver qué es lo que estamos comiendo.

Hoy en día, los alimentos se catalogan como frescos, procesados y ultraprocesados. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), estos últimos se elaboran con ingredientes industrializados, en general contienen poco o ningún alimento entero o natural, se les ponen aditivos artificiales para que duren, se antojen más y por supuesto, sean más baratos de producir.

Y, aunque son muy accesibles, prácticos y aparentan ser nutritivos, no hay que olvidar lo que le pueden hacer a tu salud por su alto contenido de azúcar, sal y grasa saturada.

ATÚN EN LATA
Hay marcas que mezclan atún con fibra de soya texturizada (ya sabes, pa’ hacerlo rendir) y mucho de lo que te venden como “nutritivo” proviene de aditivos. Un estudio de la PROFECO reveló que ciertas presentaciones contenían 34% de soya y algunas hasta más. Así que no estás comiendo atún. O al menos, no al 100%.

SURIMI
Es un término japonés que significa “músculo de pescado picado”, pero lejos de ser solo carne desmenuzada de pescado (sí, de sobras de los que no suelen comercializarse y hasta con partes que, si supieras lo que son, no te comerías), más bien es una pasta con algunos aditivos para mejorar su textura: almidón de papa, sólidos de la leche, albúmina de huevo y gluten. Así que esa ensalada que creías saludable con tantito surimi, no lo es tanto.

YOGURT LIGHT
El yogurt griego, en teoría, contiene más proteína que los normales, pero solo si es natural (no con “frutita”), con fermentos lácticos (bacterias acidolácteas buenísimas para la digestión) y sin suero (lo que le da la consistencia cremosa). Como su procedimiento toma más tiempo de elaboración y mayor producto, las marcas le añadieron mucha azúcar para darle sabor y almidón para hacerlo rendir. Así que lo que comes es casi casi un postre.

NUGGETS
Algunas marcas aseguran estar hechas de pechuga de pollo, pero solo la contienen en un porcentaje bajo, el resto es carne deshuesada de otras partes, pasta de pollo (casi 35% del producto) y hasta la piel. Además, le agregan otros ingredientes, como aceite vegetal, harinas, almidones, sal, saborizantes artificiales, especias y la ya famosa proteína de soya.

JAMÓN DE PAVO
Cuando andamos de saludables, compramos jamón de “pechuga” de pavo bajo en grasa, sin sal o con “menos calorías”, pero es no significa que sea sano. Es un ultraprocesado que, con suerte, tiene 70% de pavo, pero el 30% restante son espesantes, como harinas (por eso algunas están marcadas como “sin gluten”), sal, proteína de soya, leche en polvo y, por supuesto, azúcar.

El chiste no es espantarte y que no vuelvas a comer nada de eso, sino que estés consciente de que los empaques mienten y por eso hay que checar las etiquetas e investigar, para saber qué te estás comiendo. ¿Quieres saber cuál es el ingrediente principal del producto? Los ingredientes se enlistan de mayor a menor cantidad. Que no te den gato por liebre.

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