Salud mental
Por: Sofía Leviaguirre
Si en tu familia hay cáncer y lo están viviendo como sistema, es crucial no perder de vista la salud emocional de la red de apoyo.
Cuando tienes cáncer, cuidar la salud emocional de la red de apoyo es algo fundamental, aunque a veces no parezca la prioridad. El cáncer es un gancho al hígado que les cambia la vida a todos los que están cerca, y acompañar el proceso es un trabajo que se hace en equipo.
Si eres parte de la red de apoyo, poner tu salud mental primero es de lo más importante. Si tú no estás bien, no puedes estar para quien te necesita. Y si eres la persona que necesita cuidados, no debes olvidar que tu red de apoyo también necesita atención.
Una de las cosas clave que debes hacer para cuidar al sistema es darle chance a todos de reconocer sus emociones y sentirlas libremente. Cuando el cáncer desbalancea un sistema, todos podemos sentir estrés, ira, tristeza o frustración. Lo peor que puede pasar es que intentes reprimir tus sentimientos para “ser fuerte para el otro”, porque eso, al final, solo termina en explosiones y breakdowns.
Esto es fundamental para ambos lados. Así como quienes cuidan deben saber cuándo tomar un descanso o darse espacio para sí, la persona que recibe el cuidado también tiene que tener claro cuándo necesita momentos a solas. A veces, tener cuidadores 24/7 puede estresar más de lo que ayuda. La comunicación en el sistema es clave para esto.
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Acompañar procesos como el duelo y los retos de vivir con cáncer en la familia no tiene nada de malo. De hecho, lo mejor que puedes hacer es buscar un terapeuta profesional para darle apoyo a tu red de apoyo. Esto les ayuda a tener herramientas que hacen que manejar la carga emocional y expresar sus emociones sea un poco más fácil.
Suena muy básico, pero tomar pausas, hacer yoga, y meditar pueden hacer toooda la diferencia para la salud mental cuando pasamos por procesos emocionalmente demandantes.
Seguir con la rutina, participar en actividades colectivas y mantener contacto con tus amigos fuera de la red de apoyo ayuda a mantener un balance entre el caos de lo que pasa y la realidad fuera de lo que duele. Es una manera chiquita pero significativa en la que puedes cuidarte: salir con tus amigos por un café te recuerda que la vida sigue avanzando más allá de los retos y las tragedias.
Como en todo proceso difícil, hablar con honestidad y escucha abierta es crucial para que el sistema funcione. Si alguien necesita un descanso, cambiar de roles, o extra ayuda, hablar y escucharse puede hacer toda la diferencia en la dinámica. Al final esto no es fácil para nadie, pero entre todos, con paciencia, se sale adelante.
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