Salud mental
Por: Sofía Leviaguirre
Si te cuesta levantarte de la cama, puede ser depresión matutina. Aunque no es lo mismo que la clínica, sí o sí la tienes que atender
Si cada mañana, cuando suena el despertador, en lugar de sentirte listo para empezar el día, lo único que quieres es esconderte entre las cobijas y desaparecer del mundo unas horas más, puede ser depresión matutina.
Ojo: que te tome unos cinco minutitos extra salir de la cama es completamente normal, peeero, si levantarte cada mañana se convierte en una tarea imposible, quizá vale la pena darte una vuelta con el psicólogo. Aunque la depresión matutina no tiene un diagnóstico particular, los especialistas reconocen que es una experiencia muy real para muchas personas y puede afectar el trabajo, las relaciones y la calidad de vida.
La depresión matutina es lo que pasa cuando cosas como la tristeza, la desmotivación, la desesperanza o la fatiga alcanzan su punto más alto al despertar y van disminuyendo conforme avanza el día.
Esto no solo hace que salir de la cama sea dificilísimo, sino que tu día va acompañado de cansancio extremo desde que despiertas, falta de motivación para hacer las cosas, problemas para concentrarte y cambios en tu patrón de sueño (o sea, la razón por la que tienes insomnio por la noche y no te puedes levantar por la mañana).
Lo que pasa con la depresión matutina es que no es algo exclusivo de quienes tienen depresión clínica, sino que puede aparecer cuando pasamos momentos muy difíciles emocionalmente, como una ruptura, un duelo, estrés laboral o situaciones personales complicadas.
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La principal razón por la que la depresión matutina puede existir sin que estés clínicamente deprimido es que tu reloj interno está desajustado. El cuerpo sigue el famoso ciclo circadiano, que regula el sueño, la energía y el estado de ánimo. Cuando ese ciclo se altera (por malos hábitos, estrés, o emociones desbalanceadas) es más probable despertar con una sensación intensa de agotamiento emocional.
Si vives con depresión matutina y no reconoces una causa emocional obvia, quizá son tus propios hábitos. Uno de los principales enemigos de tu salud mental es el celular. Usarlo antes de dormir, especialmente para doomscrollear o ver noticias negativas, expone al cerebro a luz azul y a información estresante que hace que tu ciclo se desajuste y despiertes drenado, desmotivado, e incluso triste sin razón.
Al despertar, el organismo libera de forma natural cortisol, conocido como la hormona del estrés, para ayudarte a activarte. En personas con síntomas depresivos, ese aumento de cortisol puede sentirse como ansiedad, tensión o una sensación de estar sobrepasado desde muy temprano. Obvio, quieres enterrarte en las cobijas de nuevo si sientes que lo que te espera es un día lleno de peligro.
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Cuando vives con depresión o estás pasando por algo que te tiene en un estado emocional vulnerable, pensar en todas las responsabilidades que te esperan en el día puede resultar abrumador incluso antes de salir de la cama. Responder correos, ir al trabajo, cuidar a los hijos o simplemente meterte a bañar puede sentirse como una montaña imposible de escalar. Lo importante es darte cuenta de si esto te está pasando y buscar ayuda profesional.
No. Todos podemos sentirnos tristes de vez en cuando, especialmente después de una experiencia difícil, y todos podemos vivir un par de días de depresión matutina. Peeero, cuando la tristeza, la falta de motivación o el vacío emocional son consistentes durante más de dos semanas y comienzan a interferir con tu vida diaria, podría tratarse de depresión clínica.
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Si sientes que la depresión matutina aparece en tu vida, estos cuatro hábitos te pueden ayudar a salir adelante antes de que la depresión clínica se apodere de tu vida.
Pero lo más importante es que, si notas que no estás logrando recuperar el ritmo y la alegría por tu cuenta, no dudes en pedir ayuda. Desde una visita al psiquiatra o psicólogo hasta una conversación con las personas que forman tu red de apoyo, lo que cuenta es hablar con alguien.
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