23-06-2026 13:26:30
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La disciplina también se entrena ¡Copiásela a los futbolistas!

Salud mental

La disciplina también se entrena ¡Copiásela a los futbolistas!

Por: Julieta Manzano

El alto rendimiento no empieza cuando suena el silbatazo, empieza mucho antes, en la disciplina invisible, en la mente firme y en las decisiones que nadie aplaude.

Hablar del Mundial 2026 no es hablar únicamente de jugadores profesionales. Es hablar de presión, identidad, disciplina, frustración, propósito y resiliencia. Es hablar de seres humanos que, durante noventa minutos, cargan no solo con un balón, sino con la expectativa de millones. Y ahí, justamente ahí, es donde el futbol se vuelve espejo. Porque si algo deja ver un Mundial, es que el talento no basta, tiene que tener disciplina, ¿pero cómo le hacen, cómo se entrena la disciplina? 

¿Cómo entrenar la disciplina?

Basta con mirar la dimensión del momento. La final de Qatar 2022 fue vista por cerca de 1,500 millones de personas en el mundo. Una cifra así ayuda a dimensionar lo que vive una persona cuando toma una decisión en una fracción de segundo. Un pase, un tiro, una barrida, un error, un acierto, todo puede quedarse grabado para siempre en la memoria colectiva. Y aquí aparece una pregunta que vale oro, dentro y fuera de la cancha: ¿Qué significa realmente tener una mentalidad de alto rendimiento?

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Mentalidad de alto rendimiento

Durante años se ha confundido la mentalidad ganadora con frases rápidas, de esas que suenan bien, pero sirven poco cuando el momento aprieta. “Sí se puede”, “échale ganas”, “hay que dejarlo todo en la cancha”. Claro que tienen fuerza emocional. Claro que mueven. Pero la mentalidad de alto rendimiento es otra cosa.

No se trata de pensar en que todo va a salir bien. Se trata de prepararte mentalmente para responder cuando algo sale mal. Un jugador de alto rendimiento no es el que nunca se equivoca, sino el que no se rompe ante el reto, o después del error. El que falla un pase y vuelve a pedir la pelota. El que recibe una crítica y no se desconecta. El que entiende que la presión no desaparece, pero sí puede aprender a convivir con ella. Y esa es una lección enorme, que aplica no sólo en el futbol sino también para cualquiera que esté intentando sostener su mejor versión en medio de un entorno exigente.

Motivación vs. disciplina 

A la afición mexicana le gusta ver entrega. Nos gusta ver a alguien correr, luchar, meter la pierna, sudar la camiseta. Nos conmueve el notar que le ponen corazón, la garra, la emoción. Pero en el futbol actual, como en la vida, la entrega sin claridad no alcanza. El alto rendimiento exige una combinación más fina, pasión para competir y serenidad para decidir…Porque una cosa es sentir muchísimo, y otra muy distinta es saber qué hacer con eso que sientes.

Un jugador puede sentir nervios antes de un partido, ansiedad antes de un penal, enojo después de una entrada fuerte o miedo a equivocarse frente a miles de personas. La diferencia no está en no sentirlo, la diferencia está en lo que hace con esa emoción. Los grandes atletas no eliminan sus emociones, las entrenan. Aprenden a respirar antes de decidir, a sostener rutinas, a visualizar escenarios, a regresar al plan de juego y a no permitir que una emoción momentánea tome el control de una decisión irreversible.

Y eso también sirve para la vida cotidiana. Sirve para quien lidera un equipo, para quien cuida una familia, para quien trabaja bajo presión, para quien intenta salir adelante sin perderse o quebrarse por dentro…

 

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Chucho Ramírez y la lección para México

Si hay una historia mexicana que explica con potencia lo que significa una verdadera mentalidad de alto rendimiento, es la de Jesús “Chucho” Ramírez quien fue el director técnico de la Selección Mexicana Sub-17 campeona del mundo en Perú 2005, quien llevó a dicha selección a ganar. Aquel equipo no solo ganó un torneo. Rompió una narrativa.

Chucho Ramírez entendió algo que muchísimas personas tardan años en comprender, antes de pedirle a un grupo que crea en lo imposible, alguien tiene que ser el primer convencido. Antes de que México pudiera verse campeón, alguien tuvo que atreverse a imaginarlo en serio. No como discurso bonito, sino como una posibilidad que merecía método, estructura y trabajo. Eso, para mí, es de las partes más valiosas de esta historia.

Ahí está una de las lecciones más grandes rumbo al Mundial 2026. Antes de ganarle al rival, muchas veces hay que ganarle a una idea interna…la idea del “no se puede”.

El alto rendimiento no es aguantar hasta romperte

Hay otra conversación que me parece urgente poner sobre la mesa. Vivimos en una cultura que admira muchísimo a quien aguanta. A quien no se queja. A quien trabaja de más. A quién se la rifa. Pero el alto rendimiento verdadero no es resistir hasta vaciarte. El alto rendimiento es aprender a administrar tu energía.

No basta con entrenar más. También hay que descansar mejor. El rendimiento sostenido necesita sueño, recuperación, alimentación, equilibrio emocional y pausas reales. No se puede competir al máximo si se vive permanentemente en modo supervivencia. Y aquí es donde el futbol vuelve a enseñarnos algo importantísimo.

La pregunta no es solo cuánto puedes aguantar.: La pregunta más seria es cómo te estás preparando para sostener tu mejor versión sin destruirte en el intento.

Eso le sirve igual al deportista, que a quien emprende, a quien estudia y trabaja, a quien lidera personas o a quien lleva meses queriendo rendir mejor sin saber por qué vive tan cansado. Porque el alto rendimiento no es vivir exhausto. Es aprender a responder mejor.

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Cinco lecciones que puedes copiarle a los futbolistas 

Si tuviera que resumir cómo entrenar la disciplina y lo que nos enseña el Mundial 2026, lo pondría así:

La primera, manejar la expectativa: Cuando millones esperan algo de ti, la presión mete ruido. El trabajo es distinguir entre expectativa externa y responsabilidad interna… aquí prepararte, entrenar, estudiar es el arma letal…

La segunda, recuperarte del error: Equivocarte no te saca del juego. Lo que sí te saca del juego es quedarte atrapado en el error.

La tercera, sostener disciplina cuando nadie te ve: El partido es la parte visible. La verdadera construcción ocurre en el entrenamiento, en el descanso, en la repetición y en las decisiones privadas.

La cuarta, competir sin perder identidad: No se trata solo de ejecutar, se trata también de saber quién eres, de dónde vienes y qué representas.

La quinta, convertir la presión en enfoque: Bien trabajada, la presión no paraliza, ordena. Te recuerda qué importa y qué sí depende de ti.

Porque el alto rendimiento no se mide solamente en goles. También se mide en temple, concentración, humildad, resiliencia, liderazgo y capacidad de aprender. Y ahí, la historia de Chucho Ramírez y aquella Sub-17 de 2005 sigue siendo una referencia potentísima. Antes de ganarle a Brasil, México tuvo que ganarle a una idea interna. La idea de que no se podía.

Ahora que ya sabes cómo entrenar la disciplina, cuéntanos qué vas a poner en práctica.

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Por: Julieta Manzano

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