Salud mental
Por: Sofía Leviaguirre
Hay ausencias que dejan un hueco en el corazón, pero no te preocupes, porque hoy te decimos cómo llenar el vacío que dejó tu mamá.
La ausencia de una madre, sea por la razón que sea, puede sentirse como un hueco constante. La psicología le dice a ese dolor la herida materna, y es una necesidad emocional que no fue completamente cubierta. Pero sanar siempre es posible, y hoy te decimos cómo llenar el vacío que dejó tu mamá.
Para llenar ese hueco que queda cuando mamá se va, hay que dejar de buscar lo que no llegó y empezar a construirlo activamente. Hay que transformar la idea de lo que significa la maternidad y aprender a hacer las paces entre lo que esperas y lo que es.
El primer cambio crucial para llenar el vacío que dejó tu mamá es entender que “mamá” no es solo alguien, sino algo que se hace. La maternidad es cuidar, sostener, enseñar y nutrir. Y eso puede venir de distintos lugares. Cuando alguien te escucha sin juzgar, te está dando aceptación. Cuando alguien te cuida física o emocionalmente, hay nutrición. Cuando te enseña algo que te hace crecer, hay guía. Cuando te impulsa a confiar en ti, hay empoderamiento. Aprender a ver la idea de “madre” como acciones en lugar de cargarlo todo en una sola persona te ayuda a reconocer el amor de muchas maneras. Quizá a veces mamá no fue lo que esperabas, pero hizo lo mejor que pudo.
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El vacío no siempre es evidente, pero se manifiesta en momentos específicos. Intenta el siguiente ejercicio y completa las frases:
Las respuestas suelen apuntar a áreas donde faltó contención, validación o guía. Tal vez te sientes especialmente inseguro en el trabajo, o solitario en fechas importantes. Todo eso es información emocional que te ayuda a reconocer patrones para entender qué necesitas hoy.
Aquí viene la parte más transformadora: crear una red de apoyo que te brinde lo que faltó es como hacer una figura materna a la medida. A veces eso implica buscar personas que aporten algo específico, como un amigo que sepa escuchar, un terapeuta que te guía, o un mentor que te impulsa. Otras veces, implica desarrollar una voz interna más compasiva.
La clave está en combinar los cuatro elementos esenciales del cuidado materno:
No necesitas que una sola persona lo cubra todo. Puedes armar, poco a poco, una mamá hecha de distintas fuentes.
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Parte del dolor viene de esperar algo que no llegó y que tal vez no llegará nunca. Soltar esa expectativa no es rendirse, es liberarte y dejar de mirar hacia atrás para empezar a construir hacia adelante. La realidad es que ninguna madre es perfecta. Pero el cuidado, el amor y la contención que vienen con la maternidad no están limitados a una sola persona o relación. Pueden aparecer en formas inesperadas en vínculos, en hábitos, y hasta en la manera en que te hablas a ti mismo.
Puede sonar fuerte, pero lo que no recibiste, aún puedes construirlo. Tal vez no de la misma forma en la que te hubiera gustado, pero sí con la misma fuerza. Llenar el vacío que dejó mamá es aprender a acompañarte de una manera más completa y darte permiso de recibir amor aunque venga de lugares inesperados.
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Por: Sofía Leviaguirre