Salud
Por: Sofía Leviaguirre
¿Realmente funcionan los masajes linfáticos? ¿Son puro hype o la puerta a tener abs marcados? Te lo contamos tooodo
El masaje que nos promete desinflamar, deshinchar y devolverle ligereza al cuerpo está anunciado por tooodas partes. Pero, ¿de verdad lo necesitamos? Hoy te contamos si realmente funcionan los masajes linfáticos o si son puritito hype.
Si últimamente tus redes sociales están llenas de influencers enseñándote el cepillado en seco, plataformas vibratorias, gua sha corporal y masajes para activar el sistema linfático, no eres el único que lo está viendo.
El drenaje linfático es uno de esos rituales de wellness que aparecieron de la nada y ahora están en todas partes. Pero atrás de la tendencia hay un sistema real y bien complicado. Vámonos paso a paso.
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Primero, hay que imaginarnos el sistema linfático como una red de drenaje y vigilancia del organismo. Está formado por vasos, ganglios y órganos que ayudan a transportar el exceso de líquido de los tejidos de regreso a la sangre.
Pero ojo, porque no es lo mismo que el sistema cardiovascular. El sistema linfático no tiene algo que funcione como bomba central, como el hace el corazón en el sistema cardiovascular. Sino que, para el sistema linfático, es el movimiento lo que lo echa a andar. Por eso importa tanto caminar, respirar profundo, y hacer ejercicios de fuerza.
Cuando el cuerpo no se mueve lo suficiente, un drenaje linfático puede ayudar a circular el líquido que queda atorado en el sistema, peeero no debería sentirse como un masaje profundo.
La técnica en realidad utiliza movimientos muy ligeros, lentos y dirigidos a la parte más superficial de la piel. La idea no es romper la grasa ni moldear músculos. O sea que si te lo están vendiendo como un tipo de liposucción pain free, ¡corre!
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Sí, pero depende mucho de para qué lo quieras. La Asociación Española de Linfedema dice que en casos en los que el cuerpo acumula líquido después de tratamientos contra el cáncer o cirugías que atacan a los ganglios, los masajes linfáticos pueden ayudar a drenarlo. También se pueden usar como parte del proceso de recuperación después de algunas cirugías para ayudar a controlar la inflamación.
Peeero, para una persona sana que busca simplemente verse menos puffy al despertar, sentirse más ligera o bajar tantito su retención de líquidos, la historia es muuucho menos contundente. Algunas personas dicen que los masajes linfáticos sí los ayudan a desinflamarse o sentirse menos hinchados, pero eso no significa que el masaje haya eliminado toxinas ni que esté quemando grasa. Puede ser solo que algunas personas tienen un sistema linfático más sensible que responde a cualquier estímulo.
Muchas veces nos venden los masajes linfáticos como la solución milagro para tener cuadritos overnight, y aunque sí es cierto que a algunas personas se les aplana el abdomen o se les marcan los cuadritos después de unas sesiones, eso no quiere decir que el masaje les ayudó a quemar grasa. Solo que esas personas no tenían grasa, sino líquido acumulado que los estaba inflamando. Por eso, después de drenarlo, parece que se pusieron fit.
Hagas lo que hagas, un buen masaje linfático no tiene porqué dolerte. De hecho, si el masaje es tan intenso que deja moretones o dolores musculares, esa es garantía de que lo que te están haciendo no es un drenaje linfático y no tienes porqué agendar una siguiente sesión.
La verdad es que no existe una frecuencia universal. En personas con linfedema, las sesiones normalmente forman parte de un plan terapéutico y pueden ser intensivas al principio para después pasar a una etapa de mantenimiento. Pero para el wellness general, una sesión ocasional puede ser suficiente si lo que buscas darle un reset a tu cuerpo.
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Así como para personas con linfidemas pueden ser la salvación, los masajes linfáticos pueden no ser lo ideal en otros casos. Si tienes una infección activa, trombosis, o problemas cardiovasculares, es mejor evitarlos, porque lejos de desinflamarte, pueden acabar hinchándote el doble.
Si tu doctor te los ha recomendado, pueden ser una herramienta valiosa dentro de tu tratamiento. Para la recuperación después de algunas cirugías o personas con linfedema, es mucho mejor. Si eres una persona sana y simplemente quieres sentirte menos inflamado antes de salir de viaje o porque te encanta la sensación de salir de una sesión sintiéndote ligero, puede ser un agradable extra en tu rutina, pero siempre con los pies en la tierra y teniendo claro que no es ningún ritual que mágicamente te va a dar abs.
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