26-05-2026 11:50:16
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Barril sin fondo ¿Por qué te hambre si ya comiste?

Nutrición

Barril sin fondo ¿Por qué te hambre si ya comiste?

Por: Sofía Leviaguirre

Si tú también vives con hambre todo el día, hay 5 razones que debes conocer. Quizá no es hambre, es un antojo, tus hormonas, o tus emociones

Si alguna vez te ha pasado que comes como rey y de todos modos nada parece llenarte, no estás solo. Hay 5 razones por las que te da hambre después de comer, y aquí te contamos todas.

¿Por qué te da hambre después de comer?

La sensación de saciedad no solo tiene que ver con comer. También depende mucho de qué comes, el ritmo al que lo haces y tus hábitos fuera de la cocina. Muchas veces, te da hambre después de comer por cosas que no tienen nada que ver con que hayas comido o no.

No comiste suficiente

Lo primero y quizá lo más obvio es que no hayas comido suficiente. O peor, que no estés comiendo bien. Si estás en una dieta restrictiva y tus comidas no te dan las calorías que necesitas, es normal que después de comer sigas teniendo hambre. Ahora, si las calorías están en un rango normal (entre 400 y 600 es lo saludable para un adulto), pero el plato no está balanceado, también puede haber problemas. Comer balanceado asegura que tu cuerpo se sienta satisfecho: la proteína ayuda a llenarte, la fibra a procesar y los carbohidratos a darte energía. En tu plato debe haber de todo.

Comiste muy rápido

El ritmo al que comes también tiene todo que ver con sentirse satisfecho. Si comes muy rápido, tu cerebro no registra los alimentos. Por eso, cuando terminas, la señal de saciedad aún no le llega a tu cuerpo. En estos casos es súper normal que termines comiendo más de lo que deberías y, cuando la señal por fin le llega a tu cuerpo, te sientas empachado.

El cerebro tarda en registrar y enviar la saciedad al cuerpo entre 10 y 20 minutos. No suena a mucho, peeero, el adulto promedio se come un sándwich en menos de 5 minutos. ¿Ves el problema?

No es hambre, es antojo

Otras veces, lo que tenemos no es hambre, es antojo… o sed. Algunas personas comen sólo para matar el hambre, pero a veces tu cuerpo necesita más que un plato balanceado. Si te falta sodio o estás deshidratado, es posible que se te antojen unas papas fritas o unos cacahuates incluso después de comer. Si te falta magnesio, por ejemplo, se te antoja un chocolate. Si este es tu caso, no te desesperes, mejor escucha a tus antojos para ver qué le está faltando a tu cuerpo.

Una prueba infalible para distinguir es preguntarte, ¿me podría comer una manzana con gusto? Si la respuesta es sí, quizá tengas hambre. Si la respuesta es no, pero sí otra cosa, entonces pon atención a los antojos.

Las emociones afectan

El hambre emocional es más común de lo que crees, y es la responsable de que comamos por ansiedad o aburrimiento. Si el día en el trabajo está cargado de tensiones, discutiste con tu pareja a la hora de la comida, o viste alguna noticia que te sacó de tus casillas, no es que tengas hambre después de comer, es que tus emociones te están jugando en contra. Esto pasa porque el cerebro busca dopamina, y la manera más rápida que conoce de conseguirla, es comer algo rico. La buena noticia es que el ejercicio también libera dopamina, así que, si te cachas en este círculo vicioso, mejor sal a caminar un rato.

Desequilibrio hormonal

Todos sabemos lo importante que es el rol de las hormonas en la vida. El estrés crónico, la falta de sueño y la resistencia a la insulina alteran las hormonas que regulan el apetito. Esto envía falsas señales de hambre al cerebro. Si estás pasando por la menopausia o estás en tu periodo menstrual, estas falsas señales pueden estar presentes, porque hay alteraciones en tu ciclo hormonal. Por eso los antojos del PMS o durante el embarazo son taaan comunes. No es hambre, son tus hormonas.

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