¿Te urge desatascar tu vida? Te decimos cómo

Si ya no cabe nada en tus cajones, tu clóset y tu cabeza... tienes la vida retacada. ¡No necesitas más espacio, necesitas menos cosas!

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Señales de que vives en el atasque:

  • Tienes latas vencidas en la depensa
  • La mayoría del tiempo todo está hecho un desastre
  • No hay cajones ni clósets vacíos en tu casa
  • Hay puertas de clósets que ya no cierran bien
  • Tienes libreros llenos de chunches polvosos
  • Se te pierden cosas a cada rato
  • No hay un hueco para relajarse
  • Tienes muchísimos muebles

 

Durante años hemos asociado la riqueza con el dinero y la acumulación, pero la vida no es así y esa fórmula está más que rota. Entre más dinero se tiene, más se gasta, más necesidades creadas aparecen y, con ellas, más estrés. Sin darnos cuenta, nos vamos alejando de un estilo sencillo y feliz de vivir.

Vista desde afuera, una vida de lujos parece maravillosas, pero hya miles de historias que son un éxito social y un fracaso personal. ¿Por qué? Porque los vacíos existenciales no se pueden llenar con ropa, bolsas, zapatos y mucho menos, si se gasta el dinero más rapido de lo que se gana. Ninguna otra cosa (y esto está comprobado por escalas que miden el estrés) genera más angustia que las deudas.

Lo complicado es que vivimos en una sociedad que nos enseña que somos lo que tenemos, y así, nuestras cosas se convierten en una “extensión” de nuestra persona. O más bien, dejamos que nos definan. No hay nada de malo en querer tener muchas cosas, cuatro camionetas, la casa en la playa con todo y jetski. La bronca es cuando conseguir eso te aleja, por ejemplo, de tu familia. Por el contrario, una vida minimalista te libera de preocupaciones, de culpas y de esa sensación agobiante de que la realidad te superó.

Piénsalo así: la felicidad, que es nuestro fin último y a la vez, causa primera, no está en los aparadores, ni fuera de nuestra propia mente. Aunque esto es difícil de sentir con el constante bombardeo de cosas que aparentemente nos resolverían el tema de ser felices. No es que no lo hagan, pero su efecto es sumamente temporal. ¿Cuánto te dura la euforia de unos zapatos nuevos? Poco, sin embargo, vamos por la vida compre y compre lo que no necesitamos, y luego tenemos que trabajar como locos para pagar las deudas, obvio con toneladas de estrés. Acumulamos como sinónimo de bienestar, estatus y éxito, pero date un segundo para pensar si realmente te hace feliz tener más.

¿Alguna vez has hecho un inventario de todo lo que tienes en tu casa?, ¿De verdad lo necesitas?, ¿te sirve de algo? Joseph Simmons, autor del libro DIY Minimalism, dice que la casa promedio en Estados Unidos tiene unas 300,00 cosas, ¡300,000 cosas! Ya sabemos que los gringos son los reyes de la compradera, pero nosotros no nos quedamos muy atrás, y aunque tuviéramos solo la mitad de eso, siguen siendo un mundo de triques. ¿De verdad necesitamos trabajar 80 horas a la semana correteando un sueño que no nos llena?

Antes, por lo menos sentíamos la alegría de escoger las cosas que comprábamos, de probárnoslas, salíamos felices de la tienda con ellas, cuando las estrenábamos y usábamos un par de veces. Hoy, con un pie afuera del centro comercial, ya no sentimos esa emoción. A veces, hasta nos sorprende una vocecita culpable que nos recuerda que quizá no necesitábamos lo que acabamos de comprar.

Así como tenemos miles de cosas nuevas sin estrenar en el clóset, así nuestro bagaje emocional está atiborrado de recuerdos dolorosos, rencores o resentimientos negativos que no nos dejan ser libres y mucho menos felices. Uno siempre es su peor agresor.

ALIGERAR LA CARGA…

Pensémoslo como un juego: por cada cosa que deseemos conservar en la vida, debemos soltar tres. ¿Queremos paz interior? Tenemos que dejar ir el resentimiento, el no perdón y la rabia.

¿Deseamos al amor como actor principal de nuestra historia? Renunciemos entonces al egocentrismo, a la soberbia y al orgullo malentendido. ¿Queremos salud? Soltemos la comida chatarra, los azúcares refinados y la vida sedentaria. ¿Acaso no es cansado viajar con maletas enormes? Pues justo eso hacemos: empacamos para le viaje más cosas de las que vamos a usar y encima, compramos y compramos más, como si no pudiéramos resistirnos a ello, solo para comprobar que la felicidad que nos genera adquirirlas cada vez dura menos tiempo.

Nuestras vidas están construidas con una arquitectura rococó que nos explota en la cabeza y en las manos. Muchos libros, muchas personas, muchos ejemplos nos han probado que no es más feliz quien tiene todo, sino quien agradece todo lo que tiene (aunque sea poco). Por eso, aunque nos quieran crear todo tipo de necesidades, hagamos el esfuerzo o intentemos al menos, tener un estilo de vida más austero y minimalista.

LO BUENO DE UNA VIDA DESATASCADA:

  • Más claridad
  • Mayor sentido de propósito
  • Mayor productividad
  • Mejor salud
  • Intenciones más claras
  • Más tiempo
  • Crecimiento personal
  • Paz
  • Relaciones significativas

TÉCNICAS PARA NO ATASCARSE DE COSAS

  1. Aplica la regla de “algo llega, algo se va”.
    ¿Te compraste zapatucos? Van pa’ fuera unos viejos. ¿Trajecito nuevo? Va pa’ fuera uno que ya ni usas. Así con todo lo que entre a tu casa.
  2. Al ir de compras haz listas de lo que te hace falta y lleva solo el dinero necesario. Deja las tarjetas en casa, por si esa megapantalla a 57 meses sin intereses te hace ojitos.
  3. Deja de gastar a lo tonto. Antes de comprar pregúntate: ¿de verdad lo necesito? No se trata de ser codo, se trata de saber en qué gastas y no comprar cosas que no necesitas.
  4. Todo lo que hay en tu casa debe tener un lugar, tener un uso y funcionar al 100%. Si está robando espacio, mándalo a volar, solo te vas a llenar de telarañas.

 

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