Salud mental
Por: Sofía Leviaguirre
Si eres don popular y aún así la soledad se apodera de ti, hay razones. Hoy te contamos por qué te sientes solo.
Tienes amigos, salidas, mensajes, planes para el fin de semana. Quien te conoce, quiere tu vida. Y aun así, hay en los que la soledad pesa. ¿Por qué te sientes solo si, en teoría, no lo estás?
La respuesta no está en sumar más gente a tu agenda ni en forzarte a “ser más sociable”. Está en algo mucho más profundo y a la vez más simple: no sientes que importas. Los seres humanos no solo necesitamos vínculos, sino la certeza de que nuestra presencia, nuestro trabajo y nuestro cuidado tienen peso real en la vida de otros. No es suficiente con tener planes y un montón de amigos. También necesitamos sentirnos necesarios.
También lee: Soledad crónica: La ciencia explica cómo afecta tu salud
Vivimos en una época en la que tenemos libertad, opciones y mucha independencia. Pero todo eso viene con soledad, burnout y vacío emocional cuando no sabemos como manejarlo. Vivimos en un mundo con demasiadas cosas que llegan a nosotros y poca conexión humana. Todo el tiempo estamos consumiendo información y produciendo resultados, pero rara vez sentimos que lo que hacemos realmente importa para alguien más.
Cuando nadie depende de ti y sientes que tu ausencia no cambia nada, el cerebro lo registra como una amenaza. No importa si tienes pareja, amigos o un trabajo que amas, si sientes que tu existencia no importa, te sientes solo.
Durante años nos vendieron la idea de que ser fuerte es no necesitar a nadie. Resolverlo todo solo, no pedir ayuda y no deber favores. Pero eso tiene un costo emocional altísimo, y es que la independencia llevada al extremo nos desconecta, porque elimina la responsabilidad compartida que nos hace sentir parte de algo más grande.
Sentirte solo muchas veces no significa que te falten personas, sino que te faltan roles. Lugares donde tu presencia sea importante. Personas que cuenten contigo. Espacios donde no seas (o no te sientas) reemplazable.
También lee: ¿Por qué son más felices las mujeres que viven solas?
Cada vez que cancelamos planes por cansancio, trabajo o de plano por flojera (que a veces es válida, ojo), reforzamos la idea de que no somos necesarios. Y eso, poco a poco, alimenta la soledad. No se trata de ir a tooodo, sino de reconocer que tu presencia importa más de lo que crees.
Primero, pregúntate quién depende de ti, en qué espacios tu ausencia se nota y en donde puedes comprometerte de verdad. Cuando identifiques estos espacios y personas, acércate a ellos. Date el lugar que mereces y hazte notar. Cuando sientes que importas y te conviertes en parte de algo más grande que tú, la soledad desaparece.
También lee:
Por: Sofía Leviaguirre