¿Por qué los ojos nos delatan?

Ya lo dice el refrán: los ojos son el reflejo del alma, pero descubrir aquella parte inmaterial de una persona no es la única información que puede revelarse a través de ellos

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Depende de cómo se dilaten nuestras pupilas se puede saber lo que nos gusta o nos resulta apetecible, al menos eso dice un estudio de la Universidad de Ámsterdam que ha demostrado que las pupilas se dilatan mientras deliberamos y nos dan pistas de la decisión que tomaremos.

Cuando respondemos afirmativamente a una pregunta las pupilas se dilatan más que cuando la respuesta es un “no”. ¡Pero ojo! Cuando el “sí” no es completamente sincero, nuestras pupilas se agrandan aún más, convirtiéndose en una ventana indiscreta de nuestros deseos. El estudio también descubrió que las pupilas se mantienen activas durante la toma de decisiones y no solo al final, como se pensaba.

Sorprendentemente de la misma manera que nuestras pupilas reflejan un deseo, también pueden revelar nuestra preferencia sexual. Investigadores de la Universidad de Cornell (Nueva York) llevaron a cabo un experimento que consistía en medir los cambios en las pupilas de los participantes cuando veían videos eróticos. Las pupilas se dilataban más al ver personas que les parecían más atractivas a los voluntarios. Los hombres heterosexuales dilataban más las pupilas de sus ojos al ver videos donde aparecían mujeres y no tanto en los que aparecían hombres. A los hombres homosexuales les pasaba al revés, aunque sin ser tan evidente. Sin embargo, en el caso de las mujeres no era tan fácil determinar su preferencia sexual, ya que sus pupilas se dilataban ante la visión de escenas eróticas con participantes de ambos sexos.

Y los ojos no solo nos delatan cuando sentimos deseo o atracción, también cuando estamos enamorados. El brillo foveal, mejor conocido como “el brillo en los ojos”, sucede cuando las emociones nos dominan. Esta reacción por mucho que queramos disimularla, no la podemos controlar, igual que la reacción involuntaria cuando algo nos avergüenza es sonrojarnos. Cuando nos enamoramos o estamos en un estado emocional de mucha alegría, creamos una micro expresión en torno a los músculos de la cara que hace reaccionar a las glándulas lacrimógenas. Esta hidratación extra refleja la luz y hace que tengamos un característico brillo natural en los ojos. Dándole a nuestra cara un toque radiante y de vitalidad, que nos hace parecer más atractivos.

Las reacciones que produce nuestro organismo al pensar, sentir o ver a alguien que nos gusta, se pueden comparar a cuando las aves expanden su plumaje o liberan alguna sustancia para iniciar su ritual de emparejamiento. Son impulsos automáticos que nuestro cuerpo hace visibles en nuestro entorno más próximo, sin necesidad de articular palabra. Está claro que la mirada nos delata y es un reflejo de lo que quizás no nos atrevemos o no queremos expresar con palabras.

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Equipo moi.

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