El arte de la disciplina

Ser una persona disciplinada te libera y te acerca a lograr todo lo que te propongas ¡Te decimos cómo lograrlo!

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Mucha gente piensa “no soy disciplinado”, “soy súper desordenado” o “soy el más despistado”, y lo usan como una excusa para decir que no son disciplinados. Pero esto no tiene nada que ver. Ser disciplinado quiere decir seguir un orden, seguir pasos. Solamente que cuando pensamos en ello, pensamos en aquel que tiene todo ordenado y estructurado, que se para temprano a hacer ejercicio y come muy bien, pero eso no es del todo cierto.

La gente que es disciplinada lo es también para seguir exactamente el mismo orden para hacer un desastre o para ser cochina. Sigue los mismos pasos y lo ha hecho tantas veces que ya le sale tan natural, es súper disciplinado en la parte de desorden y de poco control. Se puede ser disciplinado en cosas positivas y en cosas negativas. Eres súper disciplinado en comer mal, eres súper disciplinado en ser un flojo, eres súper disciplinado en ser desordenado, eres súper disciplinado en hacer un autosabotaje, lo haces todos los días.

¿SERÁ?
¿Para qué eres disciplinado o para qué en especial eres indisciplinado? Escribe: “soy muy malo para las finanzas”, “soy muy malo para comer bien”, “soy muy malo para guardar las cosas” o soy muy bueno con mi salud. Es importante identificar para qué eres y no eres bueno, eso ayuda mucho a ir identificando patrones mentales.

El tema de los pensamientos es que tu pensamiento es tu experiencia, y tu experiencia jamás va a ser igual a la de alguien más. Hay gente que es muy disciplinada en su rol profesional, pero en su rol personal o familiar es un desastre. Ahí tienes que cuestionarte en qué escenarios tiendes a ser mucho más ordenado que en otros, ya sea por gusto o por necesidad. El creer que no somos disciplinados nos da una muy buena excusa para cuando no queremos hacer algo que nos lleve a un siguiente nivel, a algo mucho mejor. Por eso solemos ser mejores en un aspecto o en otro.

UN PASO HACIA EL CAMBIO
Para poder cambiar las cosas es necesario monitorear los pensamientos y las formas, no tienes forma de encontrar el patrón con el cual tú te estás decidiendo relacionar con tu entorno, para volvernos disciplinados hacia algo que nos lleve a una mejor versión de nosotros mismos, hacia algo que nos haga mejores ciudadanos de donde estamos viviendo y conviviendo. Y para eso necesitas voluntad.

Esto significa poder administrar la propia conducta. Hay una frase que es “voluntades fuertes se traducen en hechos, voluntades débiles en excusas y en justificaciones”. El patrón mental que estamos tan acostumbrados a usar es decir “es que no puedo” y esa justificación a nuestros patrones mentales nos lleva a cierta calma. O sea que sí quiero tener una mejor versión de mí misma pero no puedo y aunque digas “es que de veras no puedo dejar de fumar”, al menos estás mostrando una voluntad hacia un mejor nivel de ti mismo, pero el tema es que no quieres realmente, es una voluntad muy bajita.

Una muy buena forma para poder automonitorearte es verte a ti mismo como si fueras alguien más. Si analizáramos todas esas limitaciones y las viéramos en una persona que te dice: “ahora sí voy a dejar de fumar” y que no cumple, “ahora sí voy a comer sano” y no cumple.

Si esa persona trabajara contigo o fuera tu empleado, ¿no le pondrás un límite? ¿no dejarías de confiar en ella? Claro, le harías un plan de consecuencias, entonces hay que preguntarnos por qué somos tan buenos y tan estrictos exigiéndole al otro que cumpla sus promesas y no somos igual de estrictos y exigentes con nosotros.

Por qué somos permisivos, por qué no nos ponemos límites ni nos sabemos ordenar a nosotros mismos, y es que si no te ordenas tú a ti mismo entonces quién lo va a hacer. Cuando eres adulto en teoría te mandas solo, pero es impresionante lo mal que nos mandamos, somos muy permisivos. Y más allá de consentirnos, es autosaboteo.

¿Por qué somos tan permisivos con nosotros mismos? Muy sencillo, por falta de valentía. Cuando alguien no es disciplinado contigo y no cumple pierdes confianza en esa persona, dices: “mejor no le voy a pedir el favor a tal persona, no le voy a encargar otra cosa porque nada más no cumple”, entonces siempre tenemos que ser muy objetivos con nosotros mismos y esta técnica de la terciarización de veras es muy efectiva para poder comenzar a hacer cambios.

¿QUIÉN QUIERES SER?
Piensa en tu siguiente versión, qué quieres alcanzar, lo que harías si no hubiera limitaciones

  1. Escribe una ruta de acción para poder alcanzarlo, una checklist de todas las cosas que puedes cambiar.
  2. Depura qué estás dispuesto a hacer y qué no
  3. Comienza a hacer una ruta

HASTA LAS ÚLTIMAS CONSECUENCIAS
Un sistema de consecuencias se usa en un corporativo cuando alguien no cumple con las políticas y lineamientos, en casa podemos tener un sistema de consecuencias y más importante, hacerlo para ti mismo.

¿Qué pasa cuando no hay consecuencias? ¿Y cuando hay recompensas? Lo que tienes que formular para ti mismo es un sistema, tener una respuesta a algo que sucede en positivo o en negativo. Y lo vas llevando día a día, por ejemplo, si mañana tomo toda el agua que me toca, habrá un reconocimiento que puede ser desde un autoaplauso hasta darte permiso de ver más tele. Pero si no me despierto para hacer ejercicio, tengo que echar 10 pesos a una alcancía que solo puedo usar cuando se cumpla alguna meta.

Para que funcione este sistema de consecuencias debes de forzosamente tener ese tema de la tercerización, es decir, qué le haría yo a una persona si sistémicamente no cumple o me dice que va a hacer algo y no lo hace. Con esa tercerización, viéndote a ti como alguien más, vas a poder encontrar un sistema de consecuencias.

PAPELITO HABLA
Este plan de consecuencias positivas y negativas debe estar por escrito, porque si lo dejas como un proceso mental, como ideas, no va a ser fructífero. Es muy importante ser perseverantes e insistentes con nosotros, ser tercos con nosotros mismos.
Recuerda que estamos dentro de un proceso mecánico en donde el 80% del tiempo no estamos pendientes de la forma en la que hacemos las cosas o cómo estamos respondiendo ante ciertas situaciones. Por eso es súper importante tener este sistema de consecuencias por escrito y a la vista.

¿Qué te va a motivar a cambiar tus hábitos? Que tú realmente quieras hacer el cambio. Si tú crees que lo que te dicen los demás pueden ser tus motivadores, tal vez alguno de ellos te lleve a hacer un cambio en tu vida y otros no te impulsen a seguir adelante.

Hay una trilogía que tú debes conocer para encontrar justamente, esos motivadores o botones: los botones del ser, del hacer y del tener. Hay gente que la motiva tener cosas: dinero, viajes, ropa, zapatos, comida, coches, etc. Hay gente que la motiva hacer cosas, hay que revisar que estas cosas sean rentables. Hay gente que la motiva el ser, que es encontrarse a sí misma, es decir, que está muy metida en el budismo, la gente que está dedicada al trabajo interior. No es que encuentres uno de cada uno de los botones, porque todos están ligados, entonces para que tú tengas, tienes que hacer algo y si lo haces desde tus dones y características, entonces vas a tener éxito, vas a tener dinero y por ende estaremos muy motivados. La motivación para poder tener viene desde tu ser y desde la base pura y genuina del bien común. Yo no puedo encontrar mis motivadores a costa de alguien más.

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