¿Cuál es la depresión atípica?

Lo peor de la depresión atípica es que te pasa todo por la cabeza menos que estás deprimido. Descubre si la tienes para poder curarla

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La depresión atípica se basa en una deficiencia sistemática y moderada en la transmisión de dopamina y noradrenalina en nuestro cerebro. Estas sustancias del sistema nervioso central están encargadas principalmente, del placer, el empuje, el disfrute, la espontaneidad y algunas funciones intelectuales. También surge una falla menor en la serotonina, que es la responsable de evitar la tristeza y la ansiedad, además de regular ciclos básicos del organismo, como el sueño, el apetito, la libido y el control de lo impulsos. Esta es la razón de lo confuso de los síntomas.

¿TIENES DEPRESIÓN ATÍPICA?

  1. ¿No disfrutas de la vida, pero aun así cumples con todas tus labores?
  2. ¿Sientes que no te estás desarrollando al 100% de tus capacidades?
  3. ¿No te sientes como tú mismo?
  4. ¿Tu nivel de irritabilidad no encaja con las cosas que te pasan?
  5. ¿Sientes un cansancio que no corresponde con tus actividades y no se compensa de forma proporcional con tu reposo?
  6. ¿Estás objetivamente (a juicio de tu médico de primer contacto) seguro de que no tienes alguna enfermedad médica general que explique tus síntomas?

Si respondes que SÍ a más de tres, es muy posible que tengas depresión atípica y te urge tratarte.

¿Y ENTONCES?

Planteando que el principal problema de la depresión atípica es la dificultad de identificarla y, por consiguiente, de diagnosticarla, vamos a la siguiente estación: ¿cómo la tratamos? En otro momento hemos señalado que la psicoterapia es un tratamiento efectivo para los trastornos depresivos de todas las intensidades, incluso con la misma eficacia que el uso de antidepresivos. Pero aquí lamento decirles que el caso no es el mismo. Las deficiencias en estos neurotransmisores son más profundas y muy renuentes a mejorarse con procedimientos psicoterapéuticos o incluso con técnicas tan comprobadas como la activación conductual (dormir y comer bien, hacer ejercicio y retirar hábitos inadecuados). La perla en el manejo de este tipo de depresiones es, por lo tanto, el uso sabio, prudente y a tiempo de fármacos antidepresivos.

Usualmente la respuesta es espectacular y los resultados son tan maravillosos que el mismo paciente y su familia se dan cuenta de inmediato de que el mal contra el que lucharon muchos años y que les había generado cualquier cantidad de hipótesis rebuscadas en la cabeza era muy fácil de combatir. Esto no quiere decir que, ya instituido el manejo de medicamentos, no se recomienda hacer un trabajo de psicoterapia para profundizar en los motivos del medio ambiente que pudieron intervenir en que cayera en este cuadro. TODO SIRVE Y TODO SE VALE.

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