Salud mental
Por: Sofía Leviaguirre
Con estos cinco hábitos de las mujeres emocionalmente sanas estarás en el track perfecto para conquistar al mundo.
La salud emocional no es personalidad ni genética, es práctica, conciencia y repetición. Estos son los 5 hábitos de las mujeres emocionalmente sanadas que hacen toda la diferencia.
Según distintos especialistas en psicología, las mujeres emocionalmente sanas no son las que nunca se quiebran, sino las que han aprendido a sostenerse cuando la vida se pone difícil. Por eso, estos hábitos son la rutina perfecta para superar todos los retos que la vida te pone en frente.
Los límites emocionales son líneas psicológicas que definen qué aceptamos y qué no en nuestras relaciones. En otras palabras, son la forma en la que permites que otros te traten y funcionan como un reflejo de cómo te tratas a ti mismo. Establecer un límite no es decirlo una vez y esperar que el mundo lo respete, es un proceso de dos pasos: primero hay que comunicarlo y después, hay que reforzarlo cada vez que se cruce. Por ejemplo, si estás de vacaciones y alguien intenta invadir ese espacio con pendientes laborales, defender tu límite es no responder y dejar que tu ausencia deje claro el mensaje.
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La vida golpea. A veces fuerte. La diferencia está en nuestra capacidad de recuperación. La resiliencia no se mide en el momento del impacto, sino en lo que hacemos después. Llorar, enojarte o frustrarte es humano. Pero quedarte atrapado en el papel de víctima te quita el control. Las mujeres emocionalmente sanas entienden que la fortaleza se construye con el tiempo, cuando deciden levantarse, buscar herramientas y seguir avanzando a pesar de las dificultades.
Dar vueltas y vueltas a un problema sin generar soluciones activa una y otra vez la respuesta de estrés. Este hábito de enciclarse desgasta más de lo que ayuda. Y hay algo más: el fenómeno del enciclamiento colectivo. Es común que pase entre amigas, donde se habla extensamente de conflictos sin pasar a la acción, una y otra vez. Compartir es sano. Pero repetir la misma queja sin perspectiva no lo es. El equilibrio está en validar la emoción y luego cambiar el enfoque hacia posibles soluciones. Apoyar no significa hundirse juntas, sino acompañarse hacia adelante.
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Un estudio publicado en la revista científica BMC Health encontró que las mujeres que se tratan con amabilidad presentan menores niveles de estrés y depresión. Y, sin embargo, muchas tienen una voz interna mucho más dura que cualquier crítica externa. La autocompasión no es falta de responsabilidad, simplemente es hablarte como le hablarías a una amiga. Reconocer tus errores sin convertirlos en reclamo constante y decirte: “estoy aprendiendo, puedo mejorar, no soy perfecta, pero estoy haciendo lo mejor que puedo”.
El rechazo duele. No importa si viene de una pareja, un trabajo o una amistad. Ante el rechazo, solemos buscar defectos en nosotros para entender porqué pasó. Las mujeres emocionalmente sanas hacen lo contrario. Refuerzan su identidad recordando sus cualidades. Hacen una lista mental o escrita de todo lo que valoran de sí mismas y se sostienen ahí. El rechazo muchas veces es simplemente una incompatibilidad o la incapacidad de alguien más para reconocer lo que ofreces.
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Por: Sofía Leviaguirre