¿Eres un comedor emocional?

Nadie me quiere, todos me odian... voy a comerme un pastelito

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Nadie se atraganta una ensalada cuando anda deprimido. Los gringos le dicen comfort food, porque sí, te da confort, pero generalmente viene retacada de calorías. Si nomás fuera un arranque y ya, ok, pero al ratito queremos comer más y más.

Ahora sabemos que los carbohidratos -que terminan por convertirse en azúcar- son adictivos, porque cuando los comes tu cuerpo produce serotonina, que es la hormona del bienestar. Además ciertas comidas tienen una carga emocional, como los pasteles de cumpleaños, que te recuerdan cuando eras niño y feliz.

Todos necesitamos los carbohidratos, pero si los comemos de más se convierten en grasa o aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón y diabetes. Están en casi todas partes, desde la comida procesada (como el azúcar refinada que le pones a tu café, los pasteles y las galletas) hasta los alimentos reales (como las frutas y verduras).

El truco para no pasarte está en preferir siempre lo no procesado. O sea, si traes antojo de algo dulce, en lugar de retacarte un pastel, como fruta fresca, que además tiene otros nutrientes y fibra, que le avisan a tu cerebro cuando ya está lleno. Si comes pasteles, tamales y tacos de canasta, nunca tendrás la sensación de que estás lleno, porque la grasa y el azúcar engañan a tu cerebro para que sigas comiendo más. Por eso te puedes recetar diez tacos al pastor pero ni soñando te comes diez chayotes.  El azúcar causa en el cuerpo y el cerebro un deseo incontrolable de seguir comiéndola para mantener el famoso sugar rush, que es intenso pero efímero (tan parecido al amor).

SÍNTOMAS DEL COMEDOR EMOCIONAL

-Su peso es un problema
-No sabe expresar lo que siente
-Lo suyo son los atracones. Vive con el mal del puerco
-Asalta el refrigerador sin importar la hora
-Siente culpa y malestar después de comer

FRENA EL IMPULSO

  • Cuando estés triste o estresado, antes de ir a comer piensa qué es lo que te está pasando. Hacer esa pausa te ayuda a comer de forma controlada.
  • Cuando tengas antojo, ve si realmente tienes hambre. Tómate un vaso de agua y espera 15 minutos. ¿Todavía tienes antojo?
  • Siéntate a comer en la mesa. No comas con distracciones ni cuando manejas o ves la tele, porque así no te das cuenta cuando estás lleno.
  • Haz cosas que te distraigan: platica con tus amigos, salte a caminar y despejarte.

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Nutriologa Funcional

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