Salud
Por: Sofía Leviaguirre
¿Qué pasa en tu cuerpo cuando duermes mal? TODO la pasa factura al cuerpo, por eso hay que saber cómo cuidarse
Desde tus hormonas hasta tu sistema inmune, tu cuerpo pierde cañón su equilibrio, te sientes de malas, contestas mal y digamos que no es le mejor momento para tomar decisiones… Aquí te explicamos lo que pasa en tu cuerpo cuando duermes mal.
Dormir mal no es solo despertar de malas o con ojeras. Cuando tu descanso es insuficiente o de mala calidad, tu cuerpo entra en modo sobrevivencia y empieza a alterar algunas funciones que te pueden dar en la torre.
Dormir poco no solo te pone de malas… también le mueve el tapete a tus hormonas. Cuando no descansas bien, el cortisol se dispara y te puedes sentir más ansioso, irritable y al borde del colapso. Además, baja la leptina —la hormona que le dice a tu cerebro “ya estás satisfecho”— y sube la grelina, que es la culpable de que te dé hambre a deshoras y se te antojen hasta las paredes. O sea: dormir mal sí afecta cómo comes, cómo reaccionas y cómo te sientes. Razón suficiente para tomarte el sueño muchísimo más en serio.
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El mal descanso está relacionado con mayor dificultad para mantener un peso saludable. Tu cuerpo procesa peor la glucosa, lo que puede aumentar el riesgo de desarrollar resistencia a la insulina. También se asocia con mayor riesgo de obesidad a largo plazo porque el mentabolismo se alenta.
Mientras duermes, tu cerebro organiza información, guarda tus memorias y elimina toxinas. Si no duermes bien, el cerebro no puede hacer su reset natural, entonces es normal que te cueste concentrarte, olvides cosas frecuentemente o tomes malas decisiones. Es como intentar funcionar con el celular en 10% de batería todo el día, simplemente no da.
Dormir es clave para que tu cuerpo se defienda. Cuando no descansas bien, tu respuesta inmunológica baja, lo que te hace más propenso a enfermarte. No es casualidad que te de gripa justo después de varios días durmiendo mal.
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El mal sueño está directamente relacionado con irritabilidad, ansiedad y depresión. De hecho, dormir mal de forma crónica puede aumentar el riesgo de trastornos como la depresión y pasa factura a tu salud mental en general.
La falta de sueño puede elevar la presión arterial y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares con el tiempo. Tu cuerpo necesita ese descanso nocturno para recuperarse a nivel físico.
El famoso beauty sleep no es un mito. Dormir mal afecta la regeneración celular, lo que puede manifestarse como piel opaca, ojeras y envejecimiento prematuro. Por eso cuando te ves de la fregada te dicen, “¿dormiste bien? te ves cansado”.
Dormir mal no es solo un mal hábito, es un impacto directo en tu salud física, mental y emocional. Tu cuerpo no se apaga cuando duermes, se repara. Así que la próxima vez que pienses en sacrificar horas de sueño, acuérdate que dormir es una inversión directa en tu salud.
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