Salud
Por: Sofía Leviaguirre
Manos frías corazón ardiente, ¿por qué siempre tienes las manos frías? Esto es lo que en realidad dice de tu salud
Seguro has escuchado: manos frías corazón caliente. Pero, ¿será cierto? Hoy revelamos el secreto, ¿Por qué siempre tienes las manos frías?
Tener las manos frías no siempre tiene que ver con la mala circulación. A veces es algo puntual. Otras, puede ser una señal de que tu cuerpo está tratando de decirte algo.
Cuando hace frío o estás estresado, el cuerpo prioriza enviar sangre a órganos vitales. Las extremidades (manos y pies) reciben menos flujo sanguíneo y se enfrían. Si solo ocurre en ambientes fríos y mejora al calentarte, es una respuesta normal del cuerpo. Peeero si es constante, incluso en espacios calientes, podría haber otras razones.
Una de las más comunes es la anemia, especialmente la iron deficiency anemia. Cuando tienes poco hierro, tus glóbulos rojos transportan menos oxígeno. Eso afecta la producción de calor corporal y puede hacer que te sientas frío con facilidad, sobre todo en manos y pies. Si además notas cansancio, palidez o uñas frágiles, conviene hacerte unos análisis de sangre.
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Cuando la tiroides funciona más lento de lo normal, tu metabolismo también baja. Y con él, tu capacidad para generar calor. Si tus manos están frías todo el tiempo y además tienes fatiga, piel seca o aumento de peso sin explicación clara, vale la pena visitar al endocrinólogo.
Esta enfermedad es una condición en la que los vasos sanguíneos de los dedos se contraen de forma exagerada ante el frío o el estrés. Los dedos pueden volverse blancos o azulados antes de recuperar el color. En estos casos, el frío no es solo sensación: es un cambio visible. No es nada para alarmarse, pero si tienes esto, sí debes estar pendiente de regular tu temperatura.
El peso corporal influye más de lo que creemos. Si tienes el peso muy bajo, hay menos grasa corporal para aislar el calor. Y si además tienes poca masa muscular, produces menos calor interno. El cuerpo literalmente tiene menos “combustible térmico”. Tu alimentación también es clave. Si estás desnutrido, el cuerpo no tiene suficiente energía para calentarte.
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La deshidratación también puede jugar un papel. El agua ayuda a regular la temperatura corporal. Cuando no estás bien hidratado, el cuerpo es menos eficiente reteniendo calor.
Dormir poco es otro factor silencioso. La falta de sueño altera el sistema nervioso y la regulación térmica. Si estás en modo agotamiento crónico, tu cuerpo puede responder con mayor sensibilidad al frío.
Algunos medicamentos, como ciertos betabloqueadores, pueden reducir el flujo sanguíneo hacia manos y pies, haciéndolos sentir más fríos. Sobre todo, si es la primera vez que los tomas, puede que notes un cambio de temperatura.
Si tus manos están frías pero el resto de tu cuerpo está bien y no tienes otras señales de alerta, puede ser simplemente tu patrón vascular natural. Hay personas que, genéticamente, tienen mayor vasoconstricción periférica.
Si el frío viene acompañado de dolor, cambios de color intensos, entumecimiento frecuente, fatiga marcada o sensación general de debilidad. También si notas que antes no te pasaba y ahora es constante.
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Por: Sofía Leviaguirre