Óvulo elige espermatozoide

Puede que los óvulos elijan a los espermatozoides y que la genética no sea como la pintan

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La historia típica de cómo los gametos de nuestros padres se unieron, dando origen a cada uno de nosotros, se pinta más o menos así: muchísimos espermatozoides moviéndose desaforadamente hacia el óvulo, que espera a ser fertilizado. El espermatozoide que llegue primero y logre penetrar es el que resulta ganón. En esta narrativa el gameto femenino, el óvulo, aguarda pasivamente. Como al echar los dados, es cuestión de suerte qué genes de papá traía el espermatozoide y cuáles de la mamá traía el óvulo. La combinación resultante, cada uno de nosotros, es un juego de azar.

 

Pero la historia tal vez no es como la pintan.

 

Es probable que el óvulo, a quien durante siglos se le ha considerado totalmente pasivo durante la fertilización, tenga en realidad un rol activo y “elija” qué espermatozoides le fertilizarán. Si esto es así, entonces la combinación que resulta del óvulo y espermatozoide no es totalmente aleatoria, poniendo en duda uno de los pilares de la genética actual.

 

Pensamos que las combinaciones son aleatorias porque hace más de 150 años un monje austriaco llamado Gregor Mendel hizo unos experimentos con sus famosos chícharos, de los cuales al cruzar distintas morfologías obtuvo ciertas proporciones de éstas en las siguientes generaciones. Estas proporciones tendrían que mantenerse más o menos iguales en cualquier especie, lo cual ha resultado ser verdad en la gran mayoría de las ocasiones. Así es como se calcula la probabilidad de que un bebé vaya a tener ojos de cierto color, o sangre de cierto tipo, según los rasgos de sus padres.

 

Pero en ratones se está viendo que esas proporciones no son siempre las mismas, y que a veces cambian radicalmente. Eso querría decir que la fertilización, en esos casos, no es al azar, y la causa que parece más probable es el que el óvulo esté seleccionando qué  espermatozoides le fertilizan, según los genes que contengan esos espermatozoides.

 

Parece que hay otros casos en los que no se siguen las proporciones de Mendel, pero que no se ha continuado investigando el por qué. ¿Será que la idea de un gameto femenino pasivo es tan poderosa, que ha prevenido que se exploren más estos datos? Cambiar esta idea puede que cambie no sólo cómo entendemos la fertilización y la genética, sino incluso la evolución.

 

Referencias:

Do Gametes Woo? Evidence for Their Nonrandom Union at Fertilization

Choosy Eggs May Pick Sperm for Their Genes, Defying Mendel’s Law

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Doctora en ecología evolutiva y divulgadora de la ciencia, le gusta explicar el lado científico de la vida.

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