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Frases que puedes decir pero no creer

Hay dichos y refranes que dices y son ciertos, pero otros no. ¿Los usas? aquí te decimos cómo aplican

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El habla popular es muy sabia, dichos, refranes, frases hechas, albures, adivinanzas, se nos pegan y cada vez que podemos, las usamos.

No por mucho madrugar amanece más temprano…, agua que no has de beber, déjala correr… Tú lo quieres peladito y en la boca… Se hace un cuello de botella… En fin, que de repetirlas tantas veces creemos que son ciertas de verdad.

Se han puesto de moda cuatro expresiones a las que hay que tenerles cuidado, porque como veremos, no son ciertas, están mal construidas o de plano no tienen ningún sentido:

1. ¿Tienes valor o te vale?

No es cierto porque puedes tener el valor de comerte una manzana, pero te vale comértela o no; puedes tener terror de declararte a tu novio, pero no te vale; puedes tener el valor de mentirle a tu mamá, pero sentirte fatal porque, ya ves, no te vale.

Mientras la combinación exista, puedes decirlo, pero no creerlo.

2. Ocúpate en lugar de preocuparte.

No es cierto porque si no te preocupas en llegar a tiempo, no puedes ocuparte en ello; ocuparte siempre ocurre después de preocuparte.

Es que todos lo dicen… Está bien que lo digan, pero es conveniente que sepas que no necesitas ocuparte para dejar de preocuparte pero sí preocuparte para ocuparte. No lo creas aunque lo digas.

3. Para querer a los demás, quiérete primero a ti mismo.

No es así porque es tanto como decir: primero como yo y después que ya comí puedo darles de lo que me sobra, si es mucho, bueno, pero ¿y si es poco? Tanto como pensar: yo ya cobré, entonces puedo ayudar a que les paguen a los demás.

No es tan fácil hacer caso a esta idea que tanto repiten quienes dan cursos de superación personal. Quererse a uno mismo siempre es en interacción con los demás, no es primero yo y después los otros.

4. El que nada debe nada teme.

No es así porque cualquier acusación que te hacen sin fundamento, porque una persecución sin motivo, porque una llamada amenazadora, porque la reacción sorpresiva de otra persona, pueden causarte temor.

El temer sin deber es muy común en nuestros tiempos. Temes porque nada debes, es un asunto de todos los días. ¿Y ahora por qué vendrá enojada?, ¡chin!, ¿qué hice?.. ¿Qué tengo un adeudo en Bansur?, pero si ni lo conozco… Dice que tú la embarazaste…, hace ocho años que no la veo…

Ya ves, el temor, el miedo, la congoja se disparan en ti cuando te sientes amenazada y no necesariamente cuando debes algo.

Pregunta a qué se refiere exactamente lo que dice.

Ya chupó faros… ¿queeeé?, pregunta, se refiere a que alguien ya murió, ya perdió. Antes de ser fusilado el reo podía fumarse un cigarrito, como era de la marca Faritos, se quedó la expresión para decir como ya chupó faros, va a morir.

Si no entiendes bien una frase hecha, un dicho, un refrán, no lo digas.

Ten mucho cuidado de aquello que suena muy bonito, porque tal vez no es cierto.

Prepárate, infórmate no digas ni mandes memes de aquello que no debes creer.

 

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