9 cosas que te impiden cambiar

Seamos honestos, cambiar es difícil. Y hay dos razones principales por las que nos cuesta tanto trabajo, aquí te decimos cuáles son y qué hacer para darle la vuelta a tu vida

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Seamos honestos, cambiar es difícil. Y hay dos razones principales por las que nos cuesta tanto trabajo: la primera es la ignorancia, pues a veces no nos damos cuenta que tenemos que cambiar. La segunda es la falta de voluntad, sabemos que necesitamos un pulido y encerado urgente, pero de plano no encontramos la motivación para llevarnos al taller.

Cambiar es doloroso, incómodo y difícil, de ahí que lo evitemos como una reacción instintiva. Pero resulta que la fuerza de voluntad tiene su ciencia, y el arte de cambiar hábitos, organizarse, dejar de perder el tiempo y mantenerse motivado, tiene su truco. Ya sea que quieras bajar unos kilos o dominar el mundo (o las dos cosas), lo que sigue es una guía breve en la que encontrarás todos los problemas a los que te puedes enfrentar y cómo darles la vuelta con algunas tácticas científicamente comprobadas.

1. Tratamos de cambiar demasiado rápido, pero eso más bien produce parálisis.
Solución: haz pequeños cambios. Si tu meta es demasiado grande, divídela en cachitos.

2. Nos decepcionamos por nuestros antiguos fracasos.
Solución: dale la vuelta a los fracasos y velos como experiencia y aprendizaje. Determina en qué parte del proceso fallaste y haz un plan para que no vuelva a pasar.

3. No logramos empatar nuestros cambios con nuestros valores y principios.
Solución: primero aclara cuáles son tus valores y principios de forma consciente, después reestructura los cambios para que vayan de acuerdo con ellos. Esto te dará paz interna.

4. Es difícil evaluar objetivamente nuestra situación actual.
Solución: que alguien lo haga por ti. Si necesitas saber si debes cambiar algo en tu trabajo, pregúntale a tu jefe. En tu vida personal, pregúntale a tu familia o amigos.

5. Creemos que el esfuerzo al final no valdrá la pena, así que ni lo intentamos
Solución: el miedo a lo desconocido es normal. Pero es tiempo de perderlo. Obviamente no todos los cambios que hagas valdrán la pena. Pero algunos sí. Y con “algunos” es suficiente para agarrar práctica.

6. No sabemos qué tenemos que hacer para conseguir el cambio que queremos
Solución: haz tu tarea, investiga y arma un plan antes de empezar cualquier cambio. Acércate a gente que haya pasado por la misma situación que tú y pídeles consejo.

7. No tenemos los recursos para cambiar.
Solución: échale ganas hasta que los tengas y ayúdate de la creatividad.

8. Tenemos miedo de recaer una vez que hicimos el cambio.
Solución: acepta el hecho de que vas a recaer una que otra vez. ¡No es el fin del mundo! Si avanzas dos casillas y retrocedes una, de todas formas vas de gane.

9. No estamos convencidos de cambiar desde el principio.
Solución: busca a alguien que haya estado en una situación parecida y ve cómo le fue. Si no muy bien, ¡mejor ponte las pilas!

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