Amor y parejas
Por: Sofía Leviaguirre
¿Sabías que, si todo va bien, te vas a casar 5 veces? No, no es una broma. Te contamos cuáles son los 5 matrimonios de tu vida.
Cuando pensamos en casarnos, lo ideal es que la boda solo sea una. Lo que seguuuro no sabías es que si todo sale bien, te vas a casar 5 veces. Sí, en serio. Te contamos por qué.
A todos nos enseñaron que el matrimonio es algo que, idealmente, pasa una sola vez en la vida. Peeero, lo que no menciona esta creencia es que va con la idea de que la misma versión de las dos personas que se casaron será el “y vivieron felices para siempre”. Esto no es así. En una relación sana, cambiamos, crecemos y nos transformamos con el otro. Por eso, en realidad, aunque sea la misma pareja, te debes casar 5 veces.
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La primera vez que te casas estás poseído por el amorsss. Todo pasa rápido, antes de que te conozcas a ti mismo y antes de que la vida te ponga a prueba con retos que parecen insuperables. Aún no llegan las grandes decisiones y vives una versión de ti que aún cree que todo es posible (aunque sea poco práctico). Este es el matrimonio de los sueños y los nuevos comienzos.
Cuando la vida arranca y se llena de responsabilidades, cuentas, decisiones “adultas” y la inevitable rutina, aparece la persona que vivía debajo de tanto el romanticismo. Aquí ves los hábitos, defectos y mecanismos de defensa de tu pareja, y te preguntas, “¿También amo esta versión de mi pareja?”. Este es el matrimonio de los compromisos, la verdad y el trabajo en equipo.
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La tercera prueba llega más o menos al tiempo que decides tener hijos (o no). Esta decisión te cambia y la identidad en pareja que has construido se transforma. Las prioridades se reacomodan y la carga emocional se ajusta. Ahora te preguntas, “¿Podemos ser un equipo cuando la vida se vuelve impredecible?”. Este es el matrimonio de la responsabilidad y la paciencia.
Este es el más difícil de todos, tal vez porque es el más fácil de ignorar. Llega cuando la vida y la rutina se apoderan de tu día a día: cuentas que pagar, sesiones de terapia, procesos de duelo y todo lo que no se han dicho aprieta el incómodo silencio. Te casas de nuevo con alguien cuando uno de los dos se deprime, cuando tienen una pérdida grave, cuando la vida los obliga a crecer de la noche a la mañana. Este es el matrimonio de la resiliencia y la compasión.
Te casas con tu pareja por última vez cuando los dos se reconocen en diferentes versiones. Tus necesidades, tus valores y tus metas cambian. De repente te das cuenta de que estás casado con alguien que se ha transformado en maneras que nunca imaginaste. Es cuando eliges estar con esta persona, a pesar de todo, que realmente la eliges para siempre. Este es el matrimonio del compromiso, la madurez y el amor consciente.
Las relaciones hoy en día suelen terminar porque no sabemos adaptarnos al cambio natural de la vida, pero abandonar lo que tienes y empezar de cero no arregla los problemas, solo los alarga. El matrimonio no es una promesa para toda la vida, son muchas promesas que construyen una vida juntos todos los días.
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Por: Sofía Leviaguirre