Amor y parejas
Por: Sofía Leviaguirre
No hay una razón universal, pero aquí te dejamos 10 razones para perdonar una infidelidad que puede que te hagan check
Que quede bien claro: aquí no romantizamos la traición. Una infidelidad duele, sacude y pone todo en pausa. Pero también sabemos que las relaciones no son siempre blanco y negro. La pregunta no siempre es “¿cómo pudo hacerlo?”, a veces, hay que preguntarnos “¿ahora qué hago con esto?”. Por loco que suene, aquí te tenemos 10 razones para perdonar una infidelidad.
Perdonar una infidelidad no significa justificarla. Tampoco quiere decir que vas a olvidar lo que pasó. Significa decidir, desde la conciencia, que quieres soltar el rencor y reconstruir la relación, con todos los retos que vengan. Esto no es para todos, pero hay escenarios en los que perdonar puede tener sentido.
Cuando llevas años compartiendo vida, proyectos, pérdidas y logros, la relación no se resume a un error. Los vínculos largos implican raíces emocionales difíciles de cortar de un día para otro. No es lo mismo que te pinten los cuernos a los seis meses de andar, que a los 30 años. Depende de los proyectos y experiencias que hayan construido, a veces perdonar es más sano que correr.
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Tener hijos, patrimonio, negocios o decisiones financieras entrelazadas vuelven la ruptura más compleja. No es romanticismo, es realidad práctica. A veces la decisión requiere evaluar el panorama completo y ponerlo en perspectiva.
Si tu pareja te confesó la infidelidad sin que tú la descubrieras, obvio, no borra el daño, pero puede indicar conciencia y responsabilidad. Asumir la falta sin excusas es un primer paso para reconstruir confianza. Al final, todos cometemos errores, algunos más grandes que otros, pero, ¿no vale algo tener la iniciativa de arreglarlos?
No estamos hablando de un “perdón, te invito a cenar”. El cambio se ve en las acciones sostenidas, la transparencia y la disposición a escuchar el dolor causado sin ponerse a la defensiva. Cuando la regamos, pero de verdad nos arrepentimos, ¿no merecemos una segunda oportunidad?
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Buscar ayuda profesional marca una diferencia monumental. La terapia de pareja te da un espacio estructurado para procesar la culpa, el enojo y la inseguridad. Incluso la American Association for Marriage and Family Therapy dice que muchas parejas pueden fortalecerse tras una crisis si ambas partes se comprometen al proceso. O sea que si la infidelidad no los mata, los hace más fuertes.
Nada, NADA, justifica engañar a tu pareja. Peeero a veces la infidelidad trae a la luz problemas de comunicación, desconexión emocional o conflictos no resueltos. Si ambos reconocen esas grietas y trabajan en ellas, puede surgir una relación más consciente.
Perdonar no siempre es sinónimo de quedarse. A veces es un acto personal para no vivir atrapado en la rabia. Soltar puede ser la forma de recuperar tu paz, incluso si decides ya no seguir en la relación. Se vale forgive but not forget.
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Reconstruir confianza es un proceso que toma tiempo. Si ves consistencia, límites claros y nuevas dinámicas que protegen la relación, puede existir base para un nuevo comienzo. Lo importante es ver el compromiso y coherencia en tu pareja: sí, la regó, pero está intentando recuperarte.
Si la relación tiene como base el respeto, admiración, amistad y un proyecto compartido. Y si esos pilares siguen presentes y ambas partes quieren cuidarlos, el error no necesariamente borra todo lo construido. Es cosa de trabajar sobre todo lo bueno.
Perdonar por miedo a la soledad o presión externa suele traer más dolor. Pero hacerlo porque genuinamente quieres intentarlo es distinto. La decisión debe venir de ti, con calma y consciencia.
Ojo, no existe una razón universalmente “válida” para perdonar una infidelidad. Cada historia es única y lo que para unos es un límite absoluto, para otros puede ser un punto de quiebre que detona crecimiento. Perdonar es un proceso y tienes total libertad de elegirlo, o no.
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