¿Pooor?
Por: Sofía Leviaguirre
¿Te han dicho que lo sacaste del abuelo? ¿Quieres saber la verdad? Hay herencias que parece que se brincan generaciones, te contamos qué onda
Seguuuro has escuchado a alguien decir que esos cachetes, el pelo rizado, o la forma en la que arrugas la nariz la sacaste de tus abuelos, porque ninguno de tus papás lo tiene. La verdad es que hay herencias que se brincan una generación, pero eso no quiere decir que tus papás no la tengan, solo que está escondida. Hoy te contamos cómo funciona esto.
Tengamos algo claro: los genes no se saltan generaciones. O bueno, no literalmente. Lo que pasa tiene que ver, sobre todo, con la manera en que funcionan los llamados genes recesivos, pedacitos de información genética que no siempre se expresan. O sea, no siempre se ven.
Para entenderlo sin meternos en una clase de genética avanzada, digamos que heredamos dos versiones de muchos genes: una de nuestra mamá y otra de nuestro papá.
Algunas versiones de esos genes son dominantes y otras recesivas. Un gen recesivo significa que puede estar en una persona sin que necesariamente se note. Por ejemplo, alguien puede tener el gen de ojos azules, pero si el gen dominante de otro color está ahí al lado, va a tener los ojos café. Por eso, cuando alguno de los abuelos tienen ojos claros, tus papás no, pero tú sí, todos se sorprenden. La realidattt es que tus papás también tienen el gen güerito, solo no se les nota.
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Además de ser un dicho popular, la ciencia detrás explica que un abuelo puede tener el gen recesivo y pasárselo a sus hijos. Esos hijos pueden heredarla, pero no sacarlo a la luz. Después, cuando tenga hijos con otra persona que también tenga ese gen escondido, es muy común que uno de sus nietos termine enseñando ese rasgo.
Los genes recesivos más comunes son los que se ven como colores claros. O sea, algunos tonos de pelo güero o rojizo, los ojos azules o verdes, y algunas cositas como los dimples o las entradas. En el lado menos divertido de las cosas, también hay enfermedades genéticas, como la fibrosis quística (ligada al cáncer) o la anemia, que se pueden heredar así. Por eso, si tus abuelos tienen problemas de salud, aunque tus papás no los tengan, es bueno hacerte chequeos frecuentes.
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La psicóloga francesa Anne Ancelin Schützenberger, especializada en psicogenealogía, fue de las primeras en explorar lo transgeneracional en la psicoterapia. En su libro ¡Ay, mis ancestros!, dejó súper claro que los traumas y secretos familiares también se pueden pasar entre generaciones. ¿Qué no vieron Encanto?
Así que, la próxima vez que alguien te diga que “eso lo sacaste del abuelo” ya sabes la verdad: los genes no se brincaron nada, solo se expresó diferente. Pero si te cachas copiándole conductas, tampoco te saques de onda, una visita al psicólogo te puede explicar cómo y porqué estás agarrando esas manías. Y sí, eso también explica por qué la genética familiar puede darnos algunas sorpresas de vez en cuando.
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