Vivir Bonito
Por: Sofía Leviaguirre
Aunque no lo creas, existe una forma correcta de lavar los trastes que te puede ahorrar agua y dejar la cocina reluciente
Lavar los trastes no debería ser una ciencia, pero hacerlo en el orden equivocado puede gastar más agua, dejar pedacitos de comida en los platos, y convertir el lavabo en un pequeño ecosistema de bacterias. Por eso te tenemos la forma correcta de lavar los trastes.
La regla de oro para lavar bien los trastes es no dejar que la esponja se convierta en el objeto más sucio de la cocina. Enjuágala bien después de usarla, déjala secar y cámbiala con frecuencia. Si huele mal o se está cayendo a pedazos, es tiempo de dejarla ir.
Antes de abrir la llave, hay que quitar las sobras de los platos y tirarlas a la basura. Y jamás de los jamases uses agua para tirarlos por el lavabo. Además de desperdiciar agua, puedes terminar tapando las tuberías. Si no tienes un triturador instalado en la cocina, las sobras de la comida van derechito al basurero. Si tienes sartenes o tuppers con comida pegada, déjalos remojando unos minutos. No necesitas una alberca, con un poco de agua tibia y jabón es suficiente para aflojar lo que se quedó pegado. Cuando despegues esos restos, cuélalos y tíralos al basurero como todo lo demás.
También lee: ¡No laves los trastes ni te bañes! Cosas que no debes hacer cuando hay una tormenta eléctrica
Lo mejor es empezar por lo menos sucio y terminar con lo más grasoso. Primero van los vasos y tazas, después los cubiertos, platos y, al final, las ollas y sartenes. Así evitas que la grasa y los restos de comida se metan en cosas que estaban relativamente limpias.
Una montaña de espuma no es garantía de que los trastes estén más limpios. De hecho, la espuma puede esconder el brillo de la grasa y hacer que no te des cuenta si no lavaste bien. Lo mejor es usar poco jabón, agua caliente, y concentrar tus fuerzas en quitar la grasa de los platos.
Si tus cuentas del agua te están llegando carísimas, puede ser porque enjuagas tus trastes con la llave abierta. En lugar de dejar el chorro corriendo mientras tallas cada plato, puedes lavar varios trastes con el agua cerrada y enjuagarlos después, cuando estén todos enjabonados. Así puedes hacer tandas: una de vasos, otra de platos, y la última de sartenes y ollas. Si tu lavabo tiene dos espacios hondos, puedes también llenar uno con agua tibia y usarlo como tina. Así enjabonas de un lado y enjuagas del otro, igualito que bañar a un bebé.
También lee:Tupperpedia: la guía completa para cuidar, lavar y acomodar tus tuppers
Aquí hay que poner extra atención. Las tablas y todo lo que usaste para cocinar que estuvo en contacto con alimentos crudos, especialmente carne, pollo, pescado, o huevo, tienen que lavarse cuidadosamente después de cada uso. Lo mismo aplica para cuchillos y áreas de trabajo que hayan tenido contacto con estos alimentos.
No mezcles en el lavabo los utensilios limpios con los que todavía tienen restos de alimentos crudos. Gran parte de la limpieza está en separar lo sucio “normal”, como los platos y ollas, de lo sucio “peligroso”, como las tablas y cuchillos.
Un traste limpio lo pierde todo si se guarda húmedo, porque ahí le haces la casita perfecta al moho. Por eso, después de enjuagar, deja que tus trastes escurran y se sequen al aire. Si necesitas secarlo con un trapo, usa uno limpio y seco. Cuando termines, no olvides enjuagar bien el lavabo y limpiar la zona alrededor. Porque no te sirve de nada tener platos limpios si tu zona de trabajo queda sucia con todas las bacterias que deberías eliminar.
También lee:
Por: Sofía Leviaguirre