Salud
Por: Sofía Leviaguirre
Si sientes que te la vives con la panza a punto de explotar, hoy te contamos cómo desinflamar tu intestino
Si todo el día sientes que el pantalón te corta la circulación o el botón de la camisa está en su último intento por no romperse, pero la báscula dice que no has subido de peso, probablemente no necesitas más dietas, sino aprender cómo desinflamar tu intestino. Quédate, que te contamos.
Vivir con el intestino inflamado es de lo más incómodo del mundo. La buena noticia es que tiene solución, y entre más rápido te des cuenta y lo atiendas, más fácil será bajar esa panza dura que sale cuando nuestro intestino se vuela los límites de estar irritado.
La fibra es lo mejor que le puedes dar a las bacterias buenas que viven en tu intestino. Cuando comes suficiente fibra, construyes un microbioma más saludable y haces una mejor digestión.
Además, subirle a la fibra es muy fácil. Solo tienes que incluir frutas, verduras, legumbres, avena, semillas y cereales integrales en tus comidas. Pero ojo, si tu cuerpo no está acostumbrado a la fibra (o sea, si tu dieta es keto o carnívora), hay que subir la cantidad poco a poco y acompañarla de mucha agua para no darle un susto a tu metabolismo.
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El yogur natural, kéfir, kimchi y chucrut son alimentos fermentados que te aportan microorganismos que pueden ayudarte a mantener el equilibrio de la microbiota intestinal. No son una solución mágica, pero meterlos en una de tus comidas diarias sí puede ayudar a tener una mejor salud digestiva. Aquí la clave es la paciencia.
Los productos que vienen en paquetes de colores y llenos de azúcares, grasas de baja calidad y colorantes vegetales, suelen ser nuestro snack o postre favorito. Pero ojo, porque tanto ingrediente puede estar inflamando tu intestino. No se trata de prohibirte todo lo rico, pero sí de hacer que sean una excepción y no una regla en tu dieta. Para guiarte fácil: si al leer los ingredientes no lo puedes pronunciar o no te lo puedes imaginar en la naturaleza, entonces es mejor no comerlo taaan seguido.
Seguro has escuchado que la digestión empieza en la boca. Comer demasiado rápido hace que tragues más aire, alenta la digestión y puede ser una de las razones por las que estás inflamado. Mejor, asegúrate de masticar cada bocado unas 20 veces, no hablar con la boca llena y tomarte tu tiempo comiendo. Unos minutos más a la mesa no te cuestan nada en el día y pueden hacer una graaan diferencia en tu bienestar.
El agua ayuda a que la fibra haga su trabajo, mueve el tránsito intestinal y es parte clave de una buena digestión. Por eso se recomienda tomar entre 1.5 y 2 litros de agua diarios. Ojo: es agua. No café, ni té, ni refresco, ni aguas de sabor llenas de azúcar, porque algunos de esos te acaban irritando e inflamando más.
No necesitas pasar horas en el gym. Con salir a caminar, nadar, andar en bicicleta unos 30 minutos diarios, el movimiento natural de tu intestino se estimula y baja la sensación de pesadez e inflamación. Además, la actividad física ayuda a controlar otro gran enemigo del intestino: el estrés.
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Suena a un consejo de tía que quieres ignorar, pero la verdad es que hay una comunicación constante entre el cerebro y el intestino. Por eso, cuando vives estresado, es muy probable que también vivas inflamado. Dormir entre siete y ocho horas, meditar o simplemente hacer pausas durante el día también es parte de tu salud digestiva.
No existe una dieta única que funcione para todos. Hay personas que toleran perfectamente los lácteos o las legumbres, mientras que a otras, media taza de leche las hace inflarse como globo. Por eso, saber qué si y qué no te cae bien es la mejor manera de armar una dieta que te mantenga saludable, desinflamado, y feliz.
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