¿Pooor?
Por: Alejandro Villatoro
Si tienes una obsesión con las series de asesinos seriales y sientes que estás sola en esta obsesión, tienes que leer esto.
¿Te encantan las series de asesinos seriales? Chica no estás sola y eres una survivor, aquí te vamos a contar todo lo que significa (psicológicamente) eso. A ver, confiesa: ¿seguro terminaste un día larguísimo, te pusiste la pijama, te preparaste unas palomitas y, en lugar de poner una comedia romántica para relajarte, terminas poniendo un documental sobre el asesino serial más despiadado de la historia? No te agobies, nos pasa a muchísimos. Aquí te contamos por qué te obsesionan las series de asesinos seriales.
Ahora, si eres de los que se quedan dormidos escuchando podcast de crímenes reales o devorando series de psicópatas en Netflix, te tenemos que decir que no estás solo, ni estás loco. El fenómeno del true crime tiene atrapados a millones.
Pero, ¿qué dice exactamente de tu personalidad y de tu mente este gusto culposo por la oscuridad humana? Ponte cómodo, porque hoy vamos a destripar el misterio psicológico de por qué nos fascina ver documentales de asesinos seriales y qué revela esto sobre nosotros.
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Podría parecer una paradoja: ¿por qué ver algo que te aterroriza te haría sentir bien? La respuesta está en la evolución y en la psicología de género. Diversos estudios demuestran que las mujeres son las principales consumidoras de true crime. ¿Por qué? Porque, desafortunadamente, son más conscientes de los peligros del mundo real.
Al ver cómo opera un criminal, tu cerebro está haciendo una especie de “simulacro de seguridad” desde la comodidad de tu sala. Estás analizando los errores de las víctimas, buscando red flags en los comportamientos de los agresores y memorizando tácticas de escape. Subconscientemente, estás aprendiendo a protegerte y a identificar amenazas antes de que pasen. Es tu instinto diciéndote: “Ojo con esto, toma notas por si acaso”.
Los psicólogos llaman a esto la “ilusión de maestría”. Vivimos en un mundo caótico donde pasan cosas horribles que no podemos predecir ni controlar. Sin embargo, cuando te sientas a ver un documental, experimentas el miedo, la adrenalina y el suspenso en un ambiente 100% controlado.
Sabes que el monstruo está atrapado en la pantalla y que tú estás a salvo en tu sillón. Esta distancia te permite explorar las emociones más oscuras de la naturaleza humana y experimentar una catarsis, ayudándote a canalizar tu propio estrés diario sin correr ningún peligro real.
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Si te obsesionan estos temas, lo más probable es que tengas una mente analítica, curiosa y muy empática. No estás ahí por el morbo de la sangre (eso se lo dejamos a las películas slasher baratas); estás ahí porque te fascina el rompecabezas mental.
Te preguntas constantemente: ¿Qué pasa por la mente de alguien para que actúe así? ¿Fue su infancia, la genética o un interruptor que se rompió en su cerebro? Te encanta ver el trabajo de los criminólogos, los peritos forenses y el proceso de investigación. Ver cómo se desenvuelve el caso y cómo la justicia (idealmente) termina atrapando al culpable te genera una sensación de orden y alivio.
A ver, una cosa es echarse un capítulo el fin de semana y otra muy distinta es que tu algoritmo de streaming parezca el archivo del FBI. Como todo en esta vida, el exceso tiene un precio, y consumir demasiado true crime puede empezar a alterar tu paz mental sin que te des cuenta. Los expertos de la salud mental advierten que exponernos constantemente a narrativas de violencia extrema puede detonar efectos secundarios bastante incómodos:
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Disfrutar de las historias de misterio y de asesinos seriales no te hace una mala persona ni significa que tengas un problema. Revela que eres una persona precavida, curiosa y con un profundo interés por entender los límites de la mente humana.
La clave, como siempre les decimos aquí en Revista moi, está en el equilibrio. Si notas que ya te da miedo salir a caminar por las tardes, que estás perdiendo la fe en la humanidad o que pasas las noches con el ojo pelón escuchando cada crujido de la casa, es momento de ponerle pausa a los asesinos. Cambia el chip por unos días.
Dale un descanso a tu mente con una buena serie de comedia, sal a caminar a la naturaleza o pon música que te ponga de buenas. Recuerda que tu cerebro necesita espacios de luz para procesar tanta oscuridad. Y para todo esto, ¿cuál es ese documental de crímenes reales que te ha dejado helada pero que no pudiste dejar de ver?
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