Amor y parejas
Por: Sofía Leviaguirre
Si tú también conviertes el sillón en campo de guerra cuando tu pareja pone el partido, tienes que saber cómo dejar de pelear por futbol
Por si nadie te lo había dicho, el Mundial no arruina relaciones. Peeero la falta de acuerdos, tomarse todo personal y el fanatismo a todo lo que da, sí. Lo bueno es que existen soluciones reales para saber cómo no pelear por futbol con tu pareja.
Durante estas semanas el mundo entero va a vivir en modo obsesión. Habrá partidos desde temprano, chats a todo lo que dan, apuestas improvisadas junto con personas, colapsando por un fuera lugar. Pero mientras algunos viven en éxtasis total, unos sienten que su relación se está yendo al caño. Aunque los terapeutas más picudos saben algo importante: el problema jamás es el balón, sino cómo organizan sus prioridades.
Hay quienes aman el futbol como si fuera una religión y quienes apenas logran identificar qué es un tiro de esquina. Ninguno está mal. Pero el corto circuito empieza cuando uno siente que tiene que renunciar a lo que le gusta para que el otro no haga berrinche. La regla de oro sobre cómo no pelear por futbol con tu pareja, es hablar antes de que empiece el torneo. No en el minuto 89, ni cuando están en penales. Siéntense a definir qué partidos son sagrados, qué momentos siguen siendo de novios y qué planes NO se cancelan por nada.
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La idea de que una pareja feliz debe disfrutar exactamente lo mismo no es falsa, es tóxica. Amar a alguien también es darle chance de tener aire propio sin tomárselo como un rechazo personal. Si tu pareja quiere ver el partido y tu prefieres ir al gimnasio, se vale. Si tú quieres analizar los 10 mejores goles de la historia y tu pareja leer en silencio, también. No tienes que actuar como comentarista deportivo pegado al otro las 24 horas del día.
Una cosa es la pasión y otra muy diferente desaparecer emocionalmente un mes entero. Si dejas plantada a tu pareja, cancelas planes importantes de último minuto o quieres que cada cena sea un análisis táctico, el problema no es el deporte: es tu falta de consideración. Encontrar el truco de cómo no pelear por fútbol con tu pareja también implica equilibrio.
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No subestimen el poder de ser claros: “Este partido sí lo quiero ver solo” o “ya sé que ese día juega la selección, pero se estrena mi película favorita y quiero ir al cine”. Entre más detallados sean, menos espacio hay para resentimientos imaginarios. Muchas peleas no son por el partido de hoy, sino por los acuerdos que nunca se hablaron.
No necesitas un diploma en arbitraje para disfrutar el Mundial, ni fingir una pasión que no sientes. A veces basta con hacerse dueños del momento: armen botana, apuesten el súper de la semana o inventen dinámicas absurdas. Y si tu eres el más clavado en el futbol y tu pareja te pregunta por décima vez qué es un offside, respira, bájale dos rayitas a tu intensidad y explícale con paciencia.
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