Nutrición
Por: Sofía Leviaguirre
El metabolismo no es el mismo a los 20 que a los 60, por eso es importante que sepas qué comer en cada edad para cuidar tu digestión.
Cuidar la digestión no solo se trata de evitar la inflamación, también es cuidar de tu energía, sistema inmune, metabolismo y hasta estado de ánimo. Por eso, saber lo que debes comer para cuidar tu digestión en cada edad es fundamental.
Desde que nacemos hasta después de los 50, es importante que adaptemos nuestra alimentación para acompañar al organismo en cada etapa. Esto ayuda a mantener una microbiota equilibrada, un intestino saludable y una digestión eficiente.
Durante los primeros años de vida y en la adolescencia, el cuerpo está en pleno crecimiento, por lo que necesita nutrientes clave que favorezcan el desarrollo físico y digestivo. La proteína es esencial para formar músculo y tejidos, el calcio ayuda a fortalecer huesos y dientes, y el hierro (especialmente combinado con cítricos ricos en vitamina C) ayuda a prevenir la anemia y mantener buenos niveles de energía.
En esta etapa también es fundamental formar hábitos intestinales saludables. Por eso, lo ideal es consumir entre 19 y 30 gramos de fibra al día.
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Cuando comenzamos la vida adulta, muchos solemos enfocarnos únicamente en el peso, peeero la prioridad debería ser construir una alimentación que proteja la salud a largo plazo.
Mantener un peso saludable ayuda a reducir el riesgo de enfermedades metabólicas y digestivas, sí, pero también es clave consumir suficientes vitaminas y minerales. Las vitaminas A, D, E y K, junto con las del complejo B, son parte de los procesos fundamentales para el metabolismo energético, la salud intestinal y la respuesta inmune. A esto se suman minerales como el magnesio y el zinc, que son indispensables para miles de nuestras funciones celulares.
Alimentos como pescados grasos, nueces, semillas, aguacate y verduras de hoja verde son especialmente importantes en esta etapa. Además, este es el momento en el que hay que prestar atención a señales digestivas que muchas veces ignoramos, como la inflamación frecuente, reflujo, estreñimiento o sensibilidad a ciertos alimentos.
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Cuando llegamos al cuarto piso, el metabolismo comienza a alentarse y el sistema digestivo puede volverse más vulnerable. La producción de enzimas disminuye, la microbiota cambia y es más normal sentir que la comida te cae pesada o descubrir intolerancias a alimentos que antes no te hacían ni cosquillas. Por eso, después de los 40 años, la alimentación debe enfocarse en proteger la masa muscular y reducir la inflamación.
Una de las claves es incluir proteína magra en cada comida (como pescado, pollo, huevo, legumbres o yogur griego) para evitar la pérdida de músculo que va de la mano con el envejecimiento. También es importante disminuir el consumo de ultraprocesados, grasas saturadas, exceso de azúcar y sodio, porque todos estos pueden irritar la mucosa gástrica, alterar la microbiota intestinal e inflarte como globo.
La otra cosa que se vuelve importantísima es la buena hidratación. Tomar entre 1.5 y 2 litros de agua al día ayuda al tránsito intestinal, mejora la absorción de nutrientes y previene el estreñimiento. Y si los lácteos empiezan a causar molestias, también es normal. En esta edad comienza una disminución natural de la lactasa, la enzima encargada de digerir la lactosa. Si sientes que es tu caso, bajarle a los lácteos es buena idea.
Ahora que ya sabes qué deberías comer según tu edad, lee esto:
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Por: Sofía Leviaguirre