Amor y parejas
Por: Sofía Leviaguirre
Si tu intimidad se siente monótona, es tiempo de sacudir la rutina, y para eso, ¿qué mejor que probar estas 8 posturas sexuales en el sofá?
Si creías que la cama era el único lugar para cooperarsss, es momento de cambiar el chip. El sillón de tu sala tiene el potencial de convertirse en el aliado perfecto para explorar nuevas cosas en pareja. Además de ser práctico, permite ángulos distintos, mayor apoyo y una buena dosis de creatividad. Hoy, te traemos las 8 mejores posturas sexuales en el sillón para salir de la rutina.
La monotonía es el enemigo número uno de la pasión. Si llevas meses haciéndolo de misionario en la cama, o peor, sin hacerlo, es tiempo de que pruebes algo nuevo y emocionante para darle spice a la relación.
Esta posición es ideal para conectar emocionalmente. Ambos se sientan cara a cara, con las piernas entrelazadas. Esto favorece el contacto visual, los buenos besos y una intimidad más profunda. Perfecta para ir despacio y disfrutar cada momento.
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Uno se recuesta en el sofá mientras la otra persona se coloca encima, controlando el ritmo. La ventaja es que el respaldo brinda soporte, evitando tensiones en la espalda y permitiendo movimientos mucho más fluidos.
Ambos se colocan de lado, aprovechando el espacio reducido. Es una postura cómoda, íntima y perfecta para sesiones laaargas sin cansarse en el proceso. Ideal para los que buscan llevarlo leeento y mejorar la conexión.
Este funciona mejor en un sillón individual, en donde una persona se inclina hacia adelante apoyándose en el respaldo, mientras la otra se pone detrás. Este ángulo permite una sensación intensa, con estabilidad adicional.
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Uno se sienta en el borde del sofá con los pies en el suelo, mientras el otro se pone encima o de frente. Este ángulo facilita el control del movimiento y le da un twist inesperado al descansabrazos.
Una variante más intensa: una persona se recuesta mientras la otra eleva sus piernas apoyándolas en los hombros de tu pareja. El sillón les ayuda a mantener la postura sin mucho esfuerzo, aumentando la profundidad.
Ambos se colocan de rodillas, usando el asiento como soporte y entrelazan las piernas. Casi casi como tijeritas, pero incados. Esta postura es dinámica y permite variar el ritmo y la intensidad fácilmente, además de ser muuuy versátil.
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Aprovecha los cojines: una persona se acuesta apoyándose en ellos mientras la otra se acomoda entre sus piernas. Ajustar la altura con cojines puede hacer toooda la diferencia en comodidad y placer. ¿El ángulo ideal? Unos 45 grados.
Explorar nuevas posturas sexuales en el sillón rompe la rutina, fortalece la conexión y añade diversión a la intimidad. La clave está en experimentar, reírse si algo no sale perfecto y, sobre todo, disfrutar el momento, porque cooperar es parte crucial de una vida de pareja con sexualidad sana.
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