¿Pooor?
Por: Sofía Leviaguirre
¿Por qué te da flojera cuando hace calor? No es falta de motivación, es tu cuerpo intentando sobrevivir, ¡date chance!
Cuando sube la temperatura, no solo cambia el clima: también cambia tu energía, tu ánimo y hasta tus ganas de hacer cualquier cosa. ¿Sabes por qué te da flojera cuando hace calor? No es falta de disciplina, es una respuesta natural de tu cuerpo intentando adaptarse al entorno y hoy te contamos qué onda con eso.
Primero, hay que entender que el cuerpo trabaja constantemente para mantener una temperatura interna estable, alrededor de los 36-37°C. Cuando hace calor, este equilibrio se ve amenazado y el organismo activa mecanismos para enfriarse. Por eso sudas, se te dilatan los vasos sanguíneos y todo tu cuerpo hace una redistribución del flujo sanguíneo hacia la piel. Todo esto implica un gasto de energía enorme e invisible. En pocas palabras, tu cuerpo está ocupado “defendiéndose” del calor, y por eso sientes menos ganas de moverte o te cuesta más trabajo concentrarte en otras tareas.
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Varios estudios han demostrado que las altas temperaturas pueden disminuir la capacidad de atención, la memoria y el rendimiento cognitivo. Esto explica por qué te cuesta más trabajo pensar con claridad o mantenerte enfocado cuando estás sudando. No es que te estés volviendo menos productivo por decisión propia, es que tu cerebro está dándole prioridad a sobrevivir al calor y resolver pendientes pasa a segundo plano.
Cuando sudas, pierdes agua y electrolitos, y si no los repones adecuadamente, aparecen síntomas como fatiga, dolor de cabeza y un cansancio que muchas veces confundimos con flojera. Incluso una deshidratación leve puede hacerte sentir más lento y sin energía. Por eso, en días calurosos, tu rendimiento puede bajar aunque no lo notes de inmediato.
El sueño también juega un papel importante. Las noches calurosas suelen ser incómodas y dificultan un descanso profundo. Si no duermes bien, al día siguiente tu cuerpo lo resiente: estás más cansado, irritable y con menos motivación. Esa flojera acumulada muchas veces es puro cansancio de la noche anterior.
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No podemos dejar fuera el componente emocional. El calor extremo puede generar irritabilidad, estrés y una sensación general de incomodidad. Cuando no te sientes a gusto en tu propio cuerpo, es mucho más difícil tener iniciativa o entusiasmo. Tu mente, al igual que tu cuerpo, busca conservar energía y evitar esfuerzos innecesarios.
No se trata de luchar contra la flojera, sino de entenderla y adaptarte. Mantente bien hidratado, usa ropa ligera, busca espacios ventilados o con sombra y ajusta tus horarios: aprovecha las horas más frescas del día para actividades que requieren más energía. También es útil hacer pausas más frecuentes y no exigirte al mismo nivel que en climas más templados.
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Por: Sofía Leviaguirre