Lo que no soporto de ser extranjero en México

"Los mexicanos se la dan de ser los más hospitalarios del mundo… y aunque amamos este país, no es tan fácil la adaptada"

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Por SHIKY, TOMÁS STRASBERG Y FORD QUARTERMAN

 

 

EL AHORITA

Cuando te contestan “ahorita” es como entrar en una dimensión desconocida. Pueden ser 5 minutos o 4 días. No sabes. Te dejan en una incertidumbre total, pero te lo dicen de una forma tan dulce que no puedes ni exigir exactitud.

LA MALDITA IMPUNTUALIDAD

Aquí el tiempo corre de manera distinta, te citan una hora antes para que llegues una hora después. Y cuando llegas a tiempo, la señora de la casa sigue en tubos.

NO LE ENTRAN AL COMPROMISO

En inglés diríamos que son flaky. Supongo que puede ser inconsistente. Cuando quieres planear algo con mexicanos a todo te dicen que sí, pero nunca quedan formalmente. Todo es “ah, sí, sí, sí, les caigo. Sí, hagámoslo, yo feliz”. Pero cuando dices, “va, ¿cuándo?” o “¿a qué hora nos iríamos?”, todo el mundo desaparece. A los gringos nos gusta planificar. Es más, he sabido de gente que no confirma o cancela su ida a bodas un día antes. ¡Bo-das!

NO SABEN DECIR QUE NO

La palabra “ene-o” no está en su vocabulario. Entonces, el “ahorita”, el “ahí nos vemos” o el “sí va, qué buena idea” son resultado de no poder decir “no puedo, pero te lo mando mañana”, “a esa hora no llego, pero cuenta conmigo más tarde”, “no lo puedo organizar en mi casa, pero si lo hacen el sábado, voy”. La única vez que un mexicano dice que no, es cuando dice que la salsa “no pica” y ahí vas tú y les crees a ciegas. Dos minutos después ya no puedes con la enchilada que te metes.

LOS TOPES

Los pinches topes. Yo manejé mi coche de los EUA a la Patagonia, Argentina, 55 mil kilómetros, y juro que los topes no existen así en ningún otro lado. Están cada 30 metros, sobre todo en el campo, cuando se abre la carretera y piensas: “ah, qué bueno ya puedo correr otra vez”. TOPE. De la nada. TOPE. Y así todo el tiempo.

BARRERA DEL IDIOMA

Los mexicanos siempre buscan la manera de sacarle el humor a las cosas. Yo aprendí una vez que me alburearon y acabé gritando, “Sí, me encanta el chile mexicano” y todos se morían de risa. Sigo aprendiendo de mis errores, jajaja.

AGUANTAN UN PIANO

¡Cómo duran en la fiesta! Desde el chico adolescente hasta el más viejito pueden seguir festejando hasta el otro día. Y nosotros los gringos bostezando desde la una. No obstante, en vez de dejar que llegue la cruda, la “conectan”. Mis respetos.

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