Días para apoyar la comunidad LGBT

Son varios los días en que apoyamos la diversidad sexual, ¿los conoces?

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¿Será que las celebraciones de estos días fueron seleccionadas estratégicamente para entender que antes de salir del clóset hay que armarse de hartos hue…? Ok, no. No me hagan caso.

Lo cierto es que el primer “Coming Out Day”, se realizó en 1988 como tema central de la segunda Marcha por los Derechos de Gays y Lesbianas de Washington DC, la iniciativa tuvo tanto éxito que a partir de ese momento se convirtió en un movimiento nacional. Y cinco años después la fundación Human Rights Campaign, retomó a lo grande el concepto estipulando cada año como el Día Internacional para Salir del Clóset, y de esta manera alentar a los indecisos a revelar su verdadera orientación sexual.

Según registros, fue en 1867 cuando se utilizó por primera vez el término “Salir del Clóset”, para informarle a los demás que no se es heterosexual, haciendo alusión al “clóset” como un escondite para permanecer a salvo de burlas y ataques. El valientote fue el alemán Karl-Heinrich Ulrichs, durante un discurso ante el Congreso de Juristas Alemanes en Munich, donde solicitó una resolución para la eliminación de las leyes en contra de los homosexuales. Pero al pobre me lo abuchearon y lo bajaron a empujones del estrado ¡Ay mi Ulrichs! No te merecían, neta no te merecían.

Pero que quede claro, en la actualidad, salir del clóset es un acto de mera cortesía para con el buguerio, porque cuando se trata de ser sincero respecto a tu orientación sexual ningún chile le acomoda a la gente. Si dices que eres gay o lesbiana te tienes que chutar los finísimos rumores de: “es que para qué lo anda diciendo”, “si lo que se ve no se juzga”, “por qué nos tenemos que enterar de eso”. Pero si elijes no decir nada te están friegue y friegue con los clásicos: “como si no se le notara”, “a quién quiere engañar”, “pero si ya todos lo saben”. Y si no me creen, pregúntenle a Ricky Martin o a Mauricio Clark, ellos podrían explicar mejor este punto.

Aunque a estas alturas ya no es necesario paralizar al mundo para informar que no se es heterosexual, hacerlo así es súper retro. Lo recomendable es hablar de forma común y de lo más casual sobre nuestro estilo de vida. Por ejemplo, si alguien comenta en la chamba lo que hizo el fin de semana con su novia o esposa, pues uno también cuenta lo que hizo con su novio o esposo. Tan simple como eso.

Créanme, salir del clóset es de lo más relajante e incluso hay investigaciones que lo comprueban, como las realizados por el Centro de Estudios sobre el Estrés Humano de Montreal, y publicado en la revista Psychosomatic Medicine, en el que se demostró que los gays que no ocultamos nuestra orientación sexual vivimos menos estresados y producimos niveles más bajos de cortisol matutinos que los clóseteros.

De acuerdo a la 2da Encuesta sobre Diversidad e Inclusión Laboral, reveló que las empresas que motivan a sus empleados LGBT a salir del clóset a través de políticas de inclusión, son mucho más productivas, ya que el 85% de los encuestados aseguró que laborar en un ambiente así, los invita a seguir trabajando para la misma compañía durante por lo menos tres años, derivando en más estabilidad.

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Conductor de radio y televisión experto en temas de diversidad sexual. También es un aficionado de encontrarle el lado estúpidamente interesante a la vida.

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