¡Deja de desperdiciar la comida!

"Ya no se me antoja", "ya se ve feo", "lleva mucho tiempo guardado", "igual ya no sirve". Échale la mano a tu economía y al planeta y deja de desperdiciar la comida

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¿QUÉ HACER?

1. Compra poco y seguido
Hay días que llegas a tu casa muerto en vida con cero ganas de cocinar y hay otros que de última hora salen planes para cenar, así que no compres comida para un mes. Mejor date un par de vueltas  ala semana por el súper y compra en pocas cantidades, o planea comer fuera de casa dos veces a la semana.

2. Moderniza tu planeación
Usa apps como Measure Right! o Kitchen Sidesick para calcular porciones e ingredientes y dejar de gastar a lo güey cada vez que tienes invitados.

3. Échale lápiz
Antes de pasar a la caja, dale una revisada a lo que echaste al carrito y piensa cuándo te lo comerás: si no será a corto plazo, déjalo.
Cada dos semanas revisa cuánta comida quedó en el refri y piensa por qué. Luego haz cuentas de cuánto te costaron los alimentos… si la próxima no te detiene el antojo, que sea el codo.

4. Detén el tiempo en el congelador
Prácticamente todos los alimentos se pueden congelar y sin perder sus nutrientes; si metes líquidos al congelador, deja un espacio libre en los recipientes porque se expanden.
Entre a menos aire estén expuestos los alimentos menos se oxidarán; saca el aire de las bolsas en que los guardes y abre la puerta del congelador lo menos posible.
Usa recipientes transparentes y ponles fecha.
No los descongeles calentándolos en la estufa.

*La forma correcta de descongelar: si tienes tiempo porque planeaste el menú un día antes, pasa los alimentos al refri y déjalos unas 12 horas. Si traes prisa, ponlos en una bolsa resellable y sumérgelos en un recipiente con agua tibia.

5. Pequeños trituradores
Si hay niños en casa, sírveles raciones pequeñas o tú sírvete poco, porque vas a terminar comiéndote lo que ellos dejen.
No les des muchos snacks porque a la hora de la comida no tendrán hambre.
Dales de comer lo mismo que tú, para ahorrar tiempo, energía y que no quede el plato igual que cuando lo serviste.
Usa las sobras en otro platillo o para hacer una salsa.

6. Una que otra deformidad
Las formas raras y marcas que tienen las frutas y verduras son perfectamente normales. Bájale a tu perfeccionismo y cómpralas; si no, los supermercados las echan a la basura.

REVIVE TU COMIDA

Huevos: estarán buenos aún 3 o 5 semanas después de su fecha de caducidad. Para checarlo ponlos en un recipiente con agua, y si se hunden cómelos. No los guardes en la puerta del refri, porque es la parte más expuesta a la temperatura ambiente.

Verduras: si se marchitaron en el refrigerador, ponlas en un recipiente con agua y hielos para devolverles la frescura. Si lo que quieres es no desperdiciarlas aunque estén un poco cafecitas, saltéalas.

Queso: la mejor manera de guardarlo es con papel encerado para dejarlo respirar y que no se llene de moho.

Pan: rebánalo y congélalo. Cuando te entre el antojo nada más caliéntalo en el tostador, su sabor es el mismo.

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