Cosas que tienes que regalarte para el Año Nuevo

Ya llegaron las fiestas y si ya vas a gastar como si fuera el fin del mundo, mejor invierte en ti.

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Este año tu misión es no ser tan volado con tus propósitos y concentrar tu energía en la mejor inversión que puedes hacer: mejorar tu imagen pública. Pero, como los deseos sin voluntad y trabajo no sirven de nada, te damos doce pasos para lograrlo.

 

Limpieza de guardarropa 

Lo primero que harás será sacar toda la ropa que no usaste en el año por la razón que quieras, porque jamás te la vas a poner otra vez. Después haz una lista con las prendas que REALMENTE te hacen falta para lograr tus objetivos. Además, al limpiar tus cajones y acomodar tu clóset te sentirás fresco y renovado.

Ropa nueva 

¿A que nunca se te había ocurrido poner “ir de shopping” como propósito de Año Nuevo? Comprarás lo que te hace falta, pero, sobre todo, te comprometerás a adquirir lo que únicamente represente una inversión. No, la playera nueva del “Chicharito” Hernández no cuenta, pero si ves unos zapatos que lucen como de jefe y tú quieres ser jefe… ¡adelante! Vestido para matar

Al verte al espejo no preguntarás “¿cómo me veo?”, sino “¿qué mensaje estoy enviando?”. Te producirás en relación a tu esencia, objetivos y necesidades de tu audiencia. A nadie lo hacen CEO de la compañía si diario se viste con el mismo traje café de segunda mano que usó para su entrevista de trabajo en 1998.

Salud

En enero te harás un check up médico. En julio te harás otro con el reto de que lo que podía mejorarse (como niveles de azúcar y colesterol) en verdad mejoró.

Ejercicio

Sí, no podía faltar, pero esta vez la promesa no será inscribirte al gimnasio. Simplemente te activarás con pequeños cambios de tu día a día: usa las escaleras en lugar del elevador, carga las bolsas del súper en lugar de pedirle ayuda al niño o al viejito (si ellos pueden, tú también) o muévete en bici cuando sea posible. Cualquier esfuerzo físico será recompensado. Puedes empezar por invertir en una pulsera de monitoreo de pasos y ponerte metas.

Dieta

Ojo, no es matarte de hambre con un régimen súper duro. Es, simplemente, aprender lo básico de nutrición, leer las etiquetas, comer cinco veces al día y no excederse. Puedes empezar diciendo que de lunes a viernes no comerás harinas, azúcares refinadas y grasas saturadas. Si de plano no tienes ni idea y según tú el tamal de dulce se da en los árboles, saca una cita con el nutriólogo.

Sonreír 

Sí, tu boca te puede abrir muchas puertas, y no en el sentido lujurioso que seguro ya te estás imaginando. ¿Deseas lograr algo este año? Persíguelo sonriendo y lo alcanzarás más rápido. Pero para poder ir sonriendo por la vida vas a tener que invertir en el dentista mínimo dos veces al año para limpieza, además de que te arregle y enderece lo que haga falta.

Puntualidad

Juega con y contra el reloj. Si tu cita es a las 11:30 proponte estar cruzando la puerta coordinado con el segundero. Este juego se convertirá en hábito, así que de paso invierte en un buen reloj. Nadie te toma en serio si vas por ahí todavía con ese de Mickey Mouse que te dio tu abuelo cuando tenías seis años.

Etiqueta electrónica

Regálate este año controlar tu adicción al teléfono. Que no sea lo primero que veas al despertar ni lo último que veas al acostarte. Cuando te des cuenta que puedes vivir sin estar pegado a él, aprenderás a no sacarlo en la mesa, a dejarlo fuera en las juntas y a empezar a respetar tu tiempo con los demás.

Aprende a hablar 

Toma un curso para hablar en público y mejora tu ortografía y redacción. Nada te abrirá más las puertas que saber seducir con la palabra, desde cerrar una venta hasta ligarte a alguien en un bar. ¡Gasta en capacitarte!

Sana tus relaciones 

Las fiestas son los mejores pretextos para limar asperezas. Limpia odios, competencias desleales, hartazgos a nivel social, familiar y laboral. Trágate tu orgullo y pide perdón. Que tu propósito sea tener un borrón y cuenta nueva. Si no puedes solo, o no sabes cómo hacerlo, invierte en terapia.

Resultados 

Date un masaje cada fin de mes y reflexiona: ¿qué hice bien?, ¿qué hice mal?, ¿qué puedo hacer mejor?, ¿qué debo cambiar? Esto alimentará tu esencia y moldeará la mejor versión de ti mismo, asegurándote que cuando vuelvas a decir: “¡qué rápido se pasó el año!” sea por todos tus logros.

 

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Consultor en Imagen Pública, Socio Director y docente del Colegio de Imagen Pública y autor del libro "Imagen Cool".

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