Sobrevive en la chamba si eres el de en medio

¿Te tocó ser el que recibe y da órdenes al mismo tiempo? ¿Eres el número dos o tres del organigrama? No te estreses. Te vamos a decir cómo quedar bien con dios y con el diablo

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¿Eres jefe, pero no el mero mero? O sea, ¿estás entre el que manda y el que obedece?, ¿recibes madrazos por todas partes y te sientes el jamón del sandwich? Pues sí, es normal, uno te da órdenes y tú se las tienes que pasar a otros quince.

En cualquier minuto te llaman y te dicen: “le vas a tener que cambiar el horario a todos… hoy, antes de las tres… ándale, ya son las dos” o “ahorita me corres a la muchachita del chiclecito”. Pero… ¿cómo? Pues así, como puedas.

El mandamás no tiene problemas, pero tú, ¿cómo le haces para dar esas noticias? Recortes, nuevas estrategias, despidos, cambio de giros, replanteamiento de proyectos, reacomodos, nuevos horarios… Pff te toca una parte no tan agradable, ¡qué estrés!

Sigue estos 7 pasos para dejar te atorarte:

1. Con peras y manzanas
Entiende bien lo que te pide tu jefe. Que te quede clarísimo. Si tienes buen ojo, a lo mejor interpretas bien, pero en casos delicados, pregunta, pregunta y vuelve a preguntar sin el mínimo pudor.
“A ver, ¿de verdad quieres que los corra?, ¿es la mejor opción?, ¿ya te diste cuenta que si cambias el horario no van a llegar? Si tienes la duda más pequeñita, regresa, sacúdete la pena y vuelve a preguntar.

2. No pospongas
Una vez que tengas clara la orden o la noticia, no aplaces el momento de decirla. Acuérdate de la máxima del historiador inglés Cyril Parkinson: “la forma más mortal de la negación es la demora”.
“Híjole voy a buscar el momento oportuno… No, mejor ahorita, no… están tan sonrientes, no les puedo decir… ¿Y si se enojan, me chiflan o si no quieren? Agárrate tus… pantaloncitos y vas. No lo dejes para luego.

3. Ordena tus pensamientos
Ya lo tienes claro, ahora estructura tus pensamientos y apunta lo que vas a decir. Un buen pensamiento mal expresado tiene el potencial de acabar en desastre. Si empiezas con: “sé que las tardes como estas son muy agradables, bueno, no tan agradables, en fin, a veces, desde luego no para todos, porque quiero decir, que, pues ya se les acabaron…” Ya la regaste. Así que ¡dale sentido a tus pensamientos y escríbelos!

4. Primero lo bueno
Memoriza esta frase: antes de un bombazo da una caricia. Siempre funciona. Si comienzas con “les tengo una mala noticia”, los predispones; si comienzas con: ” a ver bola de flojos”, se sienten maltratados; si comienzas con: “la están cagando”, les das los elementos para usar en tu contra. Suave en el modo, fuerte en el propósito. Aunque te gane el coraje, comienza con expresiones como: “sé que trabajand dura, que son responsables, cumplidos, sé que se han esforzado, pero…”

5. Sin caras ni gestos
Los manoteos, las miradas irónicas y las indirectas nada más distraen del objetivo. Hay quienes creen que el drama ayuda a amortiguar el golpe, pero nada más le restan profesionalismo al asunto. Las noticias y las órdenes se dan tal como son, así que tranquilito, ni finjas ni frunzas. Olvídate del “jojojo, hoy te nos vas Pedro”. Por favor, objetividad.

6. Sé neutral
No eches culpas. Aunque no estés de acuerdo o te parezca injusto, tú estás ahí para cumplir con una tarea, entonces ve desterrando de tu discurso el típico: “pues, me ordenaron que les ordenara… ya saben cómo es y me pidió que…, ora sí que si por mí fuera, pero ya sabes…” Muchas veces tu trabajo no es asumir un acuerdo, sino ejecutar. Asumirlo ofrece confianza a jefazos y a colaboradores.

7. Llega listo para las preguntas
Prepárate para responde toda clase de dudas. Cuando dices algo que resulta sorpresivo para tus colaboradores, siempre habrá un what o un why, espéralo con paciencia y ayúdalos a entender. Nada de “así son las cosas”, “¿qué puedo hacer yo?”, “ponte en mi lugar”, esas no son respuestas profesionales. La gente cuando se queja de su jefe dice: “es indeciso, voluble, gritón, grosero, tiene preferencias, abusa, se pasa, me maltrata”… y mjchas de estas opiniones tienen relación con la forma en la que das una orden.

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Especialista en Expresión Oral y Escrita.

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