Lo que nunca debes decirle a tu jefe

Tu carrera profesional depende de tus méritos, capacidades y de dar lo mejor en la chamba, pero también influye mucho la comunicación que tienes con tu santo patrón. Aprende a hacerlo como un máster

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Por más confianza que le tengas, no se te olvide que tu jefe es tu jefe, le pagan para eso, sus metas dependen de las tuyas, así como su carrera, promociones y aumentos, así que lo único que él quiere de ti es que le des resultados. Deja de poner excusas y justificarte, y expulsa de tu vocabulario:

“No puedo hacer este trabajo”

Por favor no seas cerrado y negativo, no te quejes, agradece tener un trabajo en esta época de gran desempleo y hazlo de la mejor manera.

“Eso no me toca a mí”

Piensa que si te eligieron es por algo, aunque si no quieres podrán buscar a alguien más, a quien sí le “toque”.

“No sé cómo hacerlo”

Si de verdad lo tuyo no es flojera, investiga cómo hacerlo, no dejes que tus limitaciones puedan más, y si es flojera ¡quítatela! Averigua, capacítate, nunca dejes de aprender.

“Voy a intentarlo”

Desde el momento que dices eso estás evadiendo la responsabilidad y el compromiso de hacerlo y de hacerlo bien. Un “lo haré” te dejará mucho mejor parado ante tu jefe.

“Y eso ¿cómo me beneficia?”

Si piensas en singular ya estás en problemas. Tu pensamiento debe ir enfocado al bien común de la empresa, comprométete con ella y con la creencia de que si a tu organización le va bien, te irá bien a ti.

“Bueno… Hice lo que pude”

¿Qué pasaría si un día los de la nómina de tu empresa te dijeran: “bueno… te pagamos lo que pudimos”? Fuerte ¿verdad? Pero es la realidad. Te pagan por poder, y por poderlo todo.

“Me voy a ir”

Si no piensas irte de verdad, deja los dramas y berrinches para otro lado y momento. Si realmente te quieres ir ten la decencia de avisar con la debida anticipación y vete, pero si no, no juegues con fuego, que en una de esas te piden que pases por tu cheque a recursos humanos.

“Estoy aburrido”

Este es un tema de automotivación o ¿quieres más trabajo? Pídelo de otra manera, al decir que estás aburrido en automático dejas ver que ya no tienes trabajo por hacer, en el mejor de los casos te lo darán, pero también podrían concluir que tu puesto ya no es tan necesario.

“Estoy muy ocupado”

¿Estás muy ocupado para el que te paga? Él también podrá estar ocupado para pagarte y más lo estará después, buscando alguien que pueda sustituirte.

“Esto es poca cosa para mí”

Sé inteligente y saca provecho de esto, aunque sea una tarea menor o aunque sepas casi lo mismo que un científico de la NASA, si te lo pidieron es por algo. Y si no te es posible hacerlo, igual de posible será que contraten a alguien no tan “picudo” como tú.

“Fulano es un idiota, no puedo trabajar con él”

Recuerda que te pagan por trabajar y por producir, no para hacer compadres y amistades en la oficina. Pon en práctica tus mejores herramientas de inteligencia emocional y sobrelleva al tipo que no te cae bien.

“Ya me había dado cuenta que eso estaba pasando”

Si ya sabías que algo grave estaba sucediendo ¿por qué no lo dijiste? Recuerda que “tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata”. Al no evidenciar una situación que perjudica a tu jefe o a tu empresa te harás cómplice. La omisión se paga caro en las organizaciones. No ocultes nada, finalmente, todo se sabe.

“Nunca me dijiste que hiciera eso”

¿Cuántos años tienes? ¿Cinco? ¿O tan pocos como para que tu jefe te diga todo lo que tienes que hacer para realizar con éxito tu tarea? ¿O lo estás culpando de que, gracias a él, tu trabajo está incompleto? Uff, grave error.

“Eso es imposible”

Termino por donde empecé: te pagan por resolver, por hacer que las cosas sucedan y muchas veces por hacer que lo imposible pueda ocurrir naturalmente.

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