Salud
Por: Sofía Leviaguirre
Si a ti también te dominan los antojos de media noche, seguuuro que te has preguntado qué pasa si cenas muy noche. Hoy te contamos.
Hay días en los que encontramos tiempo para cenar a las 10 de la noche, o peor, nos quedamos trabajando muuucho después de cenar y nos vuelve a dar hambre, entonces terminamos cenando doble a las dos de la mañana. Aunque cenar tarde de vez en cuando no es el fin del mundo, convertirlo en un hábito sí puede tener algunas consecuencias para tu digestión, tu sueño y hasta tus hábitos alimenticios. Esto es lo que pasa si cenas muy noche.
Antes de que te dejes envolver por la culpa del antojo nocturno, hay que tener bien claro que no siempre se trata de la hora en la que comes, sino de por qué estás comiendo tan tarde. De acuerdo con especialistas en nutrición, una cena idealmente debería hacerse a las 7 de la noche o, al menos, unas tres horas antes de dormir. Aunque obvio, esto depende de los horarios de cada persona. Lo importante es darle tiempo al cuerpo para hacer la digestión antes de acostarte.
Por la noche, tu cuerpo comienza a bajar el ritmo como parte de su ciclo natural. La digestión y el movimiento intestinal se vuelven leeentos. Es por eso que una cena muy pesada justo antes de dormir puede darte molestias, inflamación, cólicos, popó rara, o reflujo. Además, si comes y luego luego te acuestas, la gravedad deja de ayudarte a mantener lo que comiste en el estómago y lo regresa por tu esófago. Por eso el reflujo y la acidez llegan cuando te duermes después de comer .
Si te saltaste el desayuno, sobreviviste con café, comiste algo rápido en la oficina y llegaste a la noche con un hambre feroz, es bastante probable que tu cuerpo simplemente esté intentando recuperar la energía que no recibió durante el día. Por eso atacas al refrigerador a las 11 de la noche como si no hubieras comido en años, tu cuerpo literalmente siente que no ha comido en siglos. Aunque no debemos pasar por alto los antojos emocionales. Si comes por aburrimiento, estrés, soledad o la costumbre de picar algo mientras ves la tele, puede ser que al final del día confundas las ganas de comer con hambre de verdad, porque se parecen, pero no son lo mismo.
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Acostarte con el estómago trabajando a toda velocidad es todo menos la receta para dormir como bebé. Una cena pesada y muy cerca de la hora de dormir puede hacer que te cueste trabajo descansar, sobre todo si te inflama, te da reflujo, o le abre la puerta a la sensación de pesadez que todos odiamos. Y entonces entramos en un círculo vicioso en donde dormir mal termina afectando tu estado de ánimo y tu concentración, y para resolverlo muchas veces empezamos a comer por estrés.
La idea no es irte a la cama con el estómago vacío por cumplir una regla. Si tienes hambre, cena. Pero lo que recomiendan los nutriólogos y gastroenterólogos es que sea una cena ligera, fácil de digerir, y con un par de horas entre la última mordida y tu hora de dormir. O sea, cenar muy noche no tiene nada de malo, pero hay que saber qué comer, cuánto, y cuándo para que no te termine pasando factura.
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