Red & Green Food Heart

¿Qué hacer para darle paz a tu cuerpo?

El cuerpo es nuestro vehículo para disfrutar la vida, ¿lo cuidamos o lo quemamos?

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1. Tu mejor apuesta es la comida fresca
Fresca y que se pudra. Las etiquetas de lo “sano”, “orgánico” y “natural” están muy manoseadas. Las frutas y verduras que se ven más feítas son las buenas. Regla de oro: “no se pudre, no te lo comas”.

2. Cámbiale a lo que comes
Si siempre le das al cuerpo lo mismo, se acostumbra y ya no reacciona. Todos hemos hecho algún ejercicio que al principio nos funciona muy bien y bajamos de peso, pero después nos estancamos. Lo mismo pasa con la comida. Hay que variarle.

3. Come las cosas completas
Si separamos los componentes, el resultado no es el mismo: el beneficio de la guayaba está en la guayaba entera. Los jugos extraen los nutrientes de la fruta o verdura, pero al extraerlos cambiamos toda su composición.

4. Muévete, ni modo
Usar nuestro cuerpo es tan importante como comer bien: si no te mueves envejeces. La rutina de la cama al coche, del coche a la silla, de la silla al coche y del coche a la cama es mortal. Camina, trota, corre, haz yoga, pilates, zumba, pasea al perro, patea una pelota, juega con tus hijos. Lo que sea, pero muévete.

5. No olvides las hierbas
Entre más hierbas, raíces y especias, mucho mejor te vas a sentir. Son la medicina de la cocina. Por ejemplo, la cúrcuma es la clave para la salud: es anticancerígena, anticoagulante, antiestrogénica, antitodo. Otro buen amigo es el jengibre, que es antiinflamatorio y antioxidante.

6. Adiós a la comida procesada
Trae todas las cosas que le hacen mal a tu cuerpo como grasas vegetales, azúcar y/o endulzantes artificiales, muchísima sal. Lo mejor es tomar el control de lo que comes y meterte a la cocina, no siempre se puede, pero cualquier cambio suma.

7. Superar la obsesión por las calorías
Es un método engañoso porque te clavas más en esa escala y no en la calidad de lo que comes. Bajo esa óptica, puede sonar mejor opción tomarte un refresco de dieta que comerte un plátano. Quizás cubres tu cuota de calorías diaria, pero estás desnutrido por comer cosas que no te aportan nada.

8. Come grasas buenas
Los aceites vegetales (soya, canola, maíz, girasol) se producen con base a procesos químicos, de otra forma no le sacas grasa a un grano de maíz por más que lo aplastes. Además tienen una buena cantidad de grasas trans que son tóxicas y aumentan los niveles de colesterol malo. La opción son las grasas reales: mantequilla orgánica, aguacate, nueces, aceite de coco extra virgen o aceite de oliva.

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