¿Por qué no debes automedicarte?

Si lo primero que haces cuando te sientes medio malito es retacarte de antibióticos, te tenemos una noticia: te estás haciendo resistente y un día ya no te van a decir. Pero, ¿pooooor?

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¿Te imaginas que te diera apendicitis y no te pudieran curar?, ¿o que tuvieras una infección respiratoria o en las vías urinarias y no respondieras al tratamiento? Ah, pues cada vez es más común que pase eso por malas prácticas, como la automedicación y prescripción desmedida de medicinas, en especial de antibióticos.

Los antibióticos son medicinas que ayudan en el tratamiento de infecciones bacterianas, NO virales, para prevenir que las enfermedades se propaguen y ayudar a que haya menos complicaciones graves.

Mucha gente los toma para tratar infecciones virales pensando que van a tener algún efecto, pero lo que verdaderamente pasará es que los antibióticos atacarán las bacterias presentes en el cuerpo, incluyendo las buenas o las que no están causando la enfermedad, y hará que desarrollen propiedades resistentes que pueden transmitir a otras bacterias que sí son dañinas. ¿Y por qué pasa? Porque no sabemos.

¿Qué pasa cuando los usamos?

1. El antibiótico pasa por el torrente sanguíneo y no solo mata a las bacterias del diente, del forúnculo, de la tripa o de las vías urinarias que tienes infectadas, sino que llega a TODOS los órganos, por eso a veces sientes su sabor en la boca, porque te sale hasta por la saliva y la orina.

2. Cuando llega a las arterias del intestino, aunque haya sido por infección respiratoria, mata los microorganismos de la microbiota intestinal, generando un desequilibrio llamado disbiosis que hace que no se degraden los carbohidratos, no proceses adecuadamente los nutrientes y se dejen de producir vitaminas y aminoácidos. Todo esto se conoce como diarrea asociada a antibióticos (DAA) y se puede presentar desde la primera dosis hasta dos meses después.

3. Las bacterias que lograron resistir la acción del antibiótico trabajan diferente porque, como ya estuvieron expuestas a la medicina, cambian sus genes para adaptarse y cuando hay una infección secundaria por esos bichos (ahora adaptados y resistentes), el antibiótico NO les hace ni cosquillas… Eso es la resistencia bacteriana y puede multiplicarse y transmitir sus propiedades de resistencia a otras.

Si eres mujer, usar antibióticos siempre te va a ocasionar vaginosis bacteriana; o sea, un cambio en el microambiente de las bacterias vaginales que hacen que crezcan otras bacterias u hongos que te causan comezón, irritación, resequedad y mal olor.

Hay quienes creen que ya se la saben: “este pa’ la garganta, este pa’ la panza, este pa’ cuando me duele hacer pipí”, pero cada caso es diferente. Aunque los síntomas sean iguales, las causas pueden ser TOTALMENTE distintas y hay que tratarlas como tal.

Infecciones virales que NO necesitan antibióticos: resfriado común, influenza, la mayoría de los casos de tos, bronquitis, algunas infecciones de oído, gastroenteritis viral.

Sé responsable
Para que la próxima vez que te receten el antibiótico te sirva:

  1. Jamás te automediques
  2. Termina tu tratamiento
  3. Sigue solo tu receta
  4. Infórmate
  5. Ten tus vacunas al corriente

El uso de antibióticos es responsabilidad del paciente y de quien los receta. Si crees que hay riesgos o no los necesitas, pregunta por qué te los recetaron. Pero sobre todo, sé responsable con las indicaciones que te dé el doctor. En serio, es por tu bien. No solamente estarás ayudando a tu cuerpo a mantener sanas sus bacterias, también evitarás que la humanidad en general le abra la puerta a los bichos para apoderarse del planeta.

 

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