Parálisis facial: por qué da y cómo evitarla

La parálisis facial es muy difícil de diagnosticar, por eso te ayudamos a que no andes peregrinando

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Por Alberto González Aguilar

Un día estás normal y de repente te empieza a arder el ojo y te cuesta trabajo reírte. ¿Te dio un aire? ¿Fue un golpe? Ni idea. Y da mucho miedo no saber qué nos está pasando. Sigue leyendo para entender mejor la parálisis facial, si necesitas salir corriendo al doctor y con cuál.

No es muy común que suceda uno de los principales problemas de una parálisis facial es que es difícil llegar a un diagnóstico correcto. Pasamos por mil doctores pensando que es una cosa u otra hasta que por fin algún genio da con la parálisis. 

La triste realidad es que la causa más común es la idiopática. ¡¿Qué?! Este término se utiliza para describir algo de lo que no se conoce la causa. Sí, tristemente es muy difícil saber de dónde viene una parálisis facial.

Dicho eso, se han propuesto varias teorías y estas son las más comunes:

  • Puede ser parálisis traumática, estás se dan en el momento del parto, por fracturas faciales o del hueso temporal y cirugías de la glándula parótida

  • La más frecuente es la parálisis infecciosa, los virus herpes son los más frecuentemente involucrados

  • Mucho menos frecuentes como tumores e infartos cerebrales, enfermedad de Lyme, síndrome de Melkersson-Rosenthal y otras enfermedades no muy comunes

Primero tenemos que recordar que el nervio facial se encarga de dar movilidad a todos los músculos de la expresión facial, da el gusto de los dos tercios anteriores de la lengua y el control de las glándulas salivales y lagrimales. Por lo tanto, y como es de esperarse, lo

más impresionante es que pierdes la capacidad de arrugar la frente, elevar las cejas, no poder cerrar el ojo, arrugar la nariz, etc. Además, la comisura labial se desvía hacia el lado contrario del lado afectado, no puedes inflar los cachetes y hasta pierdes por completo el gusto.

Cuando aparece, se presenta de forma aguda y progresiva, pero normalmente se autolimita en una semana. No hay forma de saber que viene la parálisis ni de prevenirla, pero lo más importante es el tratamiento temprano, en cuanto se presente, ¡te vas con un doctor! 

¡YA QUE SE me quite!

El tratamiento de la causa más frecuente (que es la idiopática) es con esteroides para que pasen los síntomas. Cuando la causa es traumática, la forma en que se cura depende del daño: si es una lesión es una ruptura completa, la reparación quirúrgica junto con esteroides es el tratamiento de elección. En el caso de tener una causa infecciosa, se realiza el tratamiento específico del germen identificado y con aciclovir, por ser los virus de la familia de los herpes los más frecuentes, es el tratamiento de elección.

La recuperación puede tardar hasta seis meses y si no se detecta a tiempo, se reporta hasta un 30% de pacientes que pueden quedar con daño permanente, siendo la edad y la diabetes los factores que se asocian a un mal pronóstico de recuperación.

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