¿Cómo vive una mexicana en China el caos del coronavirus?

Te compartimos el testimonio de Araceli Stubbe, una mexicana que vive en China y nos cuenta todas las medidas que han tomado para prevenir el contagio

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Por Araceli Stubbe

Ya vamos en el día 33 de la epidemia declarada. Cuando me cayó el veinte de que esta es una situación seria, que COVID-19 se contagia súper fácil, que los jóvenes sanos y educados (médicos) de grandes ciudades también se estaban muriendo, me daban ganas de llorar. ¿Han jugado con ustedes mismos a que si pisas la rayita de en un camino de azulejos, te mueres? Bueno, imagínense así pero con el aire. En el pico de la incertidumbre hace tres semanas yo hacía como que si se me metía aire no filtrado a la nariz me moría, me quería poner tape en los lados del cubrebocas para pegármelo bien a la piel. Me llené las manos de cortaditas de tanto lavar y desinfectar. Quería salir envuelta en plástico burbuja, o estar encerrada. La incertidumbre, las noticias y el conteo obsesivo de nuevos casos me paralizaron.

Al principio vimos cómo se empezaron a tomar medidas, como pedir que nos pusiéramos cubrebocas en la calle, tomar la temperatura en la entrada de los centros comerciales y residenciales, divulgación de medidas de prevención de contagio (sobre cómo ponerse una mascarilla, lavarse las manos y qué hacer para estornudar) y estos mensajes se dieron en Chino a través de los altavoces en las calles, vimos cómo fueron cerrando los lugares de convivencia poco a poco…

Semanas después, empezamos a vivir entre calles muy silenciosas, sin locales abiertos solo farmacias o tiendas de conveniencia, solo se puede comprar comida para llevar en algunos restaurantes. Todos hemos intentado estar en nuestras casas. El aire está bien limpio porque casi no hay coches y se escuchan los pajaritos. Después del Año Nuevo Chino, los “Godínez” promedio fuimos notificados de que no regresaríamos a la oficina por 3 días, luego le extendieron a dos semanas de trabajo desde casa, dónde teníamos que mandar un reporte diario de nuestra salud: temperatura y síntomas junto con una firma dónde prometíamos decir la verdad por nuestro bien y el de los demás y también un compromiso de no esparcir rumores.

Lo que he aprendido del coronavirus

Hoy ya sé que no tengo por qué pensar en salir envuelta en plástico burbuja toda llena de miedo. Simplemente, hago todo lo que tengo que hacer, con consciencia de las medidas a tomar para evitar enfermarme y cuidar a otros. Ya sé que usar una mascarilla con la técnica correcta es mejor que ponérsela mal y con masking tape. Yo que ya pasé por mi curva de aprendizaje y les quiero compartir lo que hicimos aquí para alcanzar este control, gracias al que estoy sana, tranquila y en calma porque ya sé que hacer.

Los compañeros de trabajo que son papás, tienen preferencia para trabajar desde casa siempre que su labor se los permita, porque tienen que cuidar a sus niños que no han podido regresar a clases. Los solteros o sin hijos, nos hemos rolado dos o tres días el sitio de trabajo. Creo que esto demuestra que otra parte importante de la preparación para el COVID-19 es la “mental”: hay que saber hablar con los niños y explicarles qué está pasando, ver cómo se puede hacer una vida productiva desde casa y hacerse una rutina de ejercicios para mantener el ánimo y la salud.

Hoy yo ya me acostumbré a las medidas de higiene extraordinarias que nos recomiendan tomar: A lavarme las manos con agua, jabón y alcohol veinte veces al día o más. A usar correctamente el cubrebocas y no tocarlo de enfrente para ponerlo ni para quitarlo. A cortarlo antes de desecharlo. A no tocarme la cara y los ojos. A agarrar desinfectante de manos en automático cuando toco alguna superficie. A usar los Kleenex pegados al elevador para apretar el botón cubierto con kleenpack y a oler el aroma del piso y paredes completamente desinfectadas cada hora y media. El spray de alcohol del 75% es el nuevo derecho público (en un país en donde hasta hace 2 meses era raríiiiiisimo encontrar jabón en el baño jajaja).

¿Qué les recomiendo?

Tal vez les toque a ustedes pronto, y muchos se van a quejar, van a querer confrontar los cambios, “repelar” las nuevas órdenes pero ojalá se adapten pronto, cooperen y ayuden a cuidarse entre todos como lo estamos haciendo aquí.

De cierta forma aquí ya saben qué hacer para mantener está situación bajo control. La última semana (del 22 al 26 de Febrero, 2020) ha habido CERO contagios en mi Ciudad (Chengdú, provincia de Sichuan) y es GRACIAS A LAS MEDIDAS QUE TODOS ESTAMOS TOMANDO. ¡Eso es lo que les quiero transmitir! Que aunque llegue el COVID-19 si hay cosas que puedes y que tienes que hacer.

Ya sabiendo cuáles son las formas de prepararse y las recomendaciones para evitar contagios pueden seguir con su vida sin agobiarse.

Aquí desde los vigilantes están mega comprometidos en revisarte la temperatura y NO dejarte salir sin cubrebocas (aunque la Organización Mundial de la Salud dice que no es necesario como prevención, en China lo usan porque es OBLIGATORIO), los policías que te llaman A TU CASA para saber si estás sano y te van a ver para confirmar, las tiendas, empresas y escuelas que cerraron, los arrendatarios que no están cobrando la renta de los locales que no pueden abrir y los bancos que están congelándoles el pago de la hipoteca a los dueños, el gobierno que está dando beneficios a empresas que produzcan el material médico que se necesita para el tratamiento de los casos severos (respiradores) o equipo de protección y gente como yo, que hace su parte obedeciendo. Todos somos parte del control.

Yo estoy a 1154 km de Wuhan (14 horas en coche) y pues aquí no ha pegado tan duro: en mi ciudad de 16.3 MILLONES de habitantes, ha habido menos de 150 casos. Las provincias como la mía, en donde hay menos casos, sienten la responsabilidad de hacer lo que las otras ciudades más afectadas no pueden. De “jalar” por ellas pero no bajar la guardia.

¿Cómo poner de tu parte?

¿Cómo le van a hacer los países en donde no pueden construir hospitales en 10 días? Donde la gente no esté acostumbrada a recibir órdenes autoritarias y seguir las reglas, donde no se tiene la tecnología para hacer home office eficiente, sin controles de quién se subió a qué vagón del metro, si la mayoría de los restaurantes no pueden compensar las pérdidas del consumo en el local vendiendo comida para llevar… Donde no todos los adultos saben usar las apps para hacer el súper en línea, etc, etc.

¿Qué harías tú si no te dejan salir y te multan hasta por dar tres pasos afuera de tu puerta para fumar si tu edificio está en cuarentena?

¿Los vecinos que tienes se organizarían para rescatar y darles de comer a las mascotas solitas?, ¿hay cubrebocas con certificados de pruebas calidad y filtrado viral?, ¿tenemos suficientes pruebas de diagnóstico? Si se enferman 40,000 personas en tu Estado, ¿hay camas, médicos, ventiladores y recursos para atender ¿a cuántos?

El gobierno Chino ha tomado medidas SIN PRECEDENTES en la HISTORIA de la salud social y verlo desde adentro (pero no en el mero aro de fuego que es Hubei) ha sido una gran experiencia.

Hay que ser valientes

Es vital reconocer la importancia de que haya recursos asignados a la investigación y desarrollo en materia de salud. Hoy tengo la fortuna de vivir y trabajar en un país qué sí cuenta con estos recursos. A mí me preocupa la gente que vive en países en donde no se le da prioridad a esta inversión. Me preocupa MI GENTE.

Les digo algo: ya no hay tiempo para echarse culpas. Ojalá que las cosas que ha hecho bien China, les sirvan como referencia, y que aprendan rápido de lo que les ha fallado para mejorarlo a tiempo cuando tengan que implementar las medidas en sus países. Un mejor control de una pandemia, así sí se puede lograr con un mejor gobierno, pero más importante, con una buena sociedad.

Cuando llegue el COVID-19 a Latinoamérica, no sean los valientes o quejosos que se rehusan a ponerse cubrebocas porque les da calor o se les empañan los lentes. Solo HÁ – GAN – LO. Si uno no se cuida, está exponiendo a su familia y amigos y aunque enfermarse NO ES es sentencia de muerte, ¡no quieres ser tú el próximo contagiado!

Los Latinoamericanos también somos MUY capaces de lograr cualquier cosa cuando nos lo proponemos, y tienen la ventaja de que pueden ir aprendiendo de lo que ha funcionado en otros lados, ¡Ánimo!

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