Cómo hacerle entender a tus papás la importancia de la sana distancia

En los últimos días he platicado con mis amigos, que estamos encerrados, y en lo único que coincidimos es: los papás son unos necios

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Nuestros papás, la mayoría de más de 60 años, ya abuelos y muchos con achaques, NO QUIEREN QUEDARSE EN CASA. Algunos no creen que sea grave lo que pasa, otros aplican el “pues si me muero, ya me morí” y otros salen con que “solo” fueron al súper o al desayuno o al dominó. ¡¿Qué hacemos?!

Sin importar nuestra edad, todos pensamos en nuestros papás como “los grandes”, los que saben qué hacer y toman decisiones adecuadas, pero nos guste o no, esa balanza va cambiando y se inclina cada vez más hacia el lado en que nosotros tenemos que decidir y regañar, sobre todo cuando ellos pasan de los 60 y tantos. Pero ni se te ocurra decirles que están viejitos.

Pero aunque trabajen, manejen, sean económicamente independientes, sí son viejitos y sí están dentro de la población de riesgo. Y con el número de mexicanos con diabetes, ¡peor! Entonces no, no pueden venir a ver a los nietos y no, no se pueden ir de viaje en un avión puerco durante horas. ¿No deberíamos ser nosotros, los jóvenes, los que nos sintiéramos invencibles?

Muchos de ellos han pasado por crisis económicas, temblores, la Guerra Fría, la amenaza del AH1N1 y realmente “nunca pasó nada”, por eso no les parece tan dramático el asunto que estamos viviendo, pero les puedes ayudar así:

 

  • Enséñales cómo pedir el súper por internet o hazlo por ellos
  • Si les encanta salir a restaurantes, bájales apps de delivery para que no pierdan esta parte de su vida
  • Recomiéndales series y películas que sabes que les pueden gustar y están en streaming
  • Si no has tenido ni un síntoma y te sientes perfecto, ofrécete a visitarlos sin saludar de abrazo, beso, NADA, y el tiempo que estés ahí lávate las manos para ponerles el ejemplo
  • Ya que estás ahí, dale una limpiadita al espacio en el que más tiempo pasan
  • Intenta explicarles porqué es importante que se queden en casa sin llegar a regañarlos, pregúntales qué saben y qué opinan y parte de ahí
  • Controla tu propia ansiedad para que no se las transmitas, no necesitas que entren en pánico
  • Diles que si se quieren matar del encierro pueden salir a dar una vuelta a la manzana pero SIN pararse en la tienda, saludar al vecino ni recoger unas basuritas
  • Si de plano no se ponen las pilas, amenázalos con que no te van a ver ni a sus nietos en los próximos tres meses

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