¿Por qué te puede odiar tu perro?

Aunque no lo creas, estas pequeñas cosas pueden hacer que tu mascota no te quiera

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Evita estas cosas para que tu mascota no termine “odiándote”:

Usas su nombre para regañarlo
No debes llamarlo por su nombre para cosas negativas como cuando se está peleando con el perro de la vecina o cuando lo vas a bañar. Su nombre debe ser usado para cosas positivas.

Le das lata
Le gruñes, le enseñas la comida y no se la das, le jalas la cola. Puro y vil bullying contra el perro.


Le das señas confusas
Vas caminando con él por el parque, de pronto ve a otra persona o a otro perro y empieza a ladrar. Tú gritas “¡no!” y le haces cariñitos para que se calme, pero en realidad lo estás premiando por ese comportamiento que no quieres.


No paseas con él
Dices que vas a pasear al perro y lo dejas suelto en el parque sin ponerle atención. Sería mejor que caminaras o corrieras con él.


Lo abrazas
Para ti, los abrazos son muestra de cariño. Para él, es como que si le pusieras una pata encima y eso es una señal de que lo quieres dominar.


Lo olvidas en la azotea
Ya sabemos que de chiquitos son adorables, pero luego crecen y te das cuenta que son un paquete y nadie en la casa los quiere pasear, cuidar, bañar y de levantar sus cacas ni hablamos. Si tienes a un pobre bicho arrumbado en la azotea, mejor dalo en adopción a alguien dispuesto a cuidarlo como merece.


Le faltan reglas
No eres consciente. A veces los dejas que se suban a la cama y otras les gritas si los encuentras ahí; un día los dejas que te saluden a brincos y al siguiente no los dejas acercarse a tu falda nueva. Tanto cambio de reglas los pone nerviosos.


Los traes cortitos
No les sueltas ni un poquito la correa cuando se detienen a olisquear o a hacer pipí.

 

Fuentes: Be the pack leader, de César Millán, The Culture Clash, de Jean Donaldson, E inside of a dog.

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