Lookcionario
Por: Sofía Leviaguirre
El pelo es tu mejor accesorio. Hoy te explicamos cómo usar proteína para el pelo, qué hace y cómo saber si tu melena la pide a gritos.
La proteína está de moda, y no solo en los smoothies del gym. Tu pelo también la necesita para estar fuerte, brillante y con forma. Pero ojo: usar proteínas sin saber puede dejarte el pelo tieso, seco o incluso más quebradizo. Aquí te explicamos cómo usar proteína para el pelo, qué hace y cómo saber si tu melena la pide a gritos.
La proteína para el pelo viene en mascarillas, cremas o acondicionadores espesos que tienen cosas como keratina, trigo, soya o colágeno o fragmentos de proteína (aminoácidos, péptidos o proteínas hidrolizadas) en su fórmula. Su misión es simple: rellenar huequitos en la superficie de la fibra capilar y fortalecer su estructura interna. Es como ponerle cemento fresco a una pared que estaba descarapelada.
Tu pelo está hecho casi totalmente de keratina, una proteína. Por dentro tiene:
Cuando planchas, tiñes, decoloras o hasta cepillas agresivamente tu pelo, esas escamas se levantan o rompen. Y cuando eso pasa, el pelo pierde agua, se vuelve frágil y se siente opaco.
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Primero que nada, la proteína en el pelo alinea la cutícula. O sea, hace que las escamas se aplanen y el pelo tenga más brillo. También fortalece la fibra, sobre todo si está débil por procesos químicos, y le da forma y estructura. Si eres de pelo ondulado, hace que los rizos regresen a su rebote natural, si eres de pelo lacio, lo hace más firme. Además de todo, reduce el frizz porque rellena los huecos que dejaban la fibra vulnerable.
Pero ojo: los efectos no son permanentes. Se van con los lavados, así que se necesitan reaplicaciones espaciadas.
Hay tres pruebas súper fáciles que puedes hacer para saber si a tu pelo la hace falta proteína.
Toma un pelo limpio que acaba de caerse del cepillo. Estíralo:
En la regadera, antes de aplicar productos, moja bien tu pelo. Si se siente gomoso, pegajoso o como pasta cocida, está pidiendo proteína urgentemente.
Si tu pelo absorbe agua rápido pero se seca igual de rápido, se esponja con facilidad o se siente áspero, es probable que tengas la cutícula abierta y que una dosis ligera de proteína te ayude a sellar temporalmente la superficie. Si tiñes, decoloras o alisas tu pelo con químicos, seguuuro necesitas proteína, al menos una vez al mes.
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Elige el tipo adecuado. Hay dos tipos de proteína principales:
Usar proteína tampoco es cosa de diario. Lo recomendable es cada 4 a 6 semanas si es un tratamiento fuerte, o cuando tu pelo lo pida si es un producto con proteína ligera.
Ahora, ¡cuidado! Nunca uses tratamientos intensivos semanalmente. Demasiada proteína deja el pelo rígido, seco, sin elasticidad y frágil. Esto se llama protein overload y quieres evitarlo a toda costa. Siempre, siempre, sigue las instrucciones del envase. Cada tratamiento tiene reglas distintas. Algunos se enjuagan en minutos, otros se dejan actuar hasta que el pelo se endurezca y otros se dejan sin enjuague.
Después de un tratamiento intensivo, aplica un acondicionador hidratante (a menos que el producto indique que no es necesario). La proteína fortalece, pero puede dejar el pelo rígido. La hidratación devuelve suavidad y manejabilidad.
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Hay tres errores suúuuper comunes al usar proteína en el pelo, te decimos cuales son para que no caigas en ellos:
Sí… y no. Comer proteína ayuda a que crezca un pelo nuevo más fuerte. Peeero no repara el que ya está dañado. Para eso están los tratamientos. Usada correctamente, la proteína es una aliada increíble para devolver fuerza, brillo y estructura al pelo dañado. La clave está en identificar si realmente la necesitas y aplicarla con la frecuencia justa.
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Por: Sofía Leviaguirre