Dime a qué edad te divorciaste y te diré cómo afrontarlo

Dicen que las posibilidades se te abren o cierran después de un divorcio según la edad, ¿será?

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No podemos negar que la edad a la que te divorcias sí influye, pero también es determinante la actitud que tengamos ante la edad y ante el futuro. Entonces, sí, sí será diferente tu divorcio si tienes 25 o 28. Te ayudamos a averiguarlo según tu edad.

En tus veintes…
Si eres de dramas, verás el divorcio como un fracaso; si lo tuyo es la manía, harás una fiesta para celebrar que te libraste de la “alimaña” que solo te hacía sufrir; pero si eres de aprendizajes, tratarás de reflexionar sobre lo que pasó e hiciste mal y lo que podrías mejorar la próxima vez.

  • Si a los 20 llevas más de un divorcio, lo primero que estás haciendo mal es casarte muy rápido. Entonces empieza por ahí y evalúa mejor tus opciones.
  • Estás joven y si quieres rehacer tu vida, hay tiempo y oportunidades.
  • No te obsesiones con tu ex y bórralo de redes sociales; evita quedarte en una relación intermitente.
  • Tampoco creas que te “libraste del yugo” y te tires a la fiesta como si no hubiera un mañana.

En tus treintas…
Si tienes un estilo de pensamiento rígido, especialmente hacia la segunda mitad de esta década, pensarás que la gente no cambia y que “todos y todas son iguales”, por lo que es muy probable que sientas que no estás hecho para el amor y caigas en la soledad, pero de la que deprime. ¡No lo hagas!

  • No te aísles y haz un esfuerzo por salir un poco más que antes. Aunque tengas hijos.
  • Si es en la primera mitad de la década, estás en un muy buen momento para rehacer tu vida. El “mercado” puede ser un poco más reducido y necesitas hacer cambios al elegir a tu pareja para no repetir errores.
  • La terapia es tu mejor amiga, sobre todo si estás confundido acerca de lo que quieres y hacia dónde vas.
  • No te pongas roñas buscando un modelo “salido de fábrica”, no cualquier divorciado viene defectuoso ¿O qué, tú sí? Tus exigencias de antes puede que ya no apliquen.

En tus cuarentas y cincuentas…
A esta edad puede que te tomes los rechazos más personales, especialmente si ya había durado tu matrimonio. Pensarás que todo se acabó porque envejeciste o que no hiciste lo suficiente para mantener la relación. Es peor si tu expareja sale con alguien más joven.

  • Tienes que entender que pocas veces hay una sola causa real por la que una relación termina, así que no hay víctimas ni villanos.
  • Seguro se quedaron sin hablar muchas cosas pero no vale la pena sobreanalizar lo que no se platicó en su momento.
  • Lo bueno es que ya eres mucho más seguro de ti mismo y no sientes que necesitas a fuerza a alguien “fresco” o que jamás se ha divorciado.
  • Si te divorcias en esta década y eres alguien extrovertido, hay más chance de que conozcas nuevas personas y encuentres a una potencial pareja.
  • Si eres alguien  más huraño y dices que conocer gente y salir “te da flojera”, entonces es muy probable que te refugies en tu casa y con los amigos de siempre, así te va a costar más trabajo rehacer tu vida.
  • La madurez que has alcanzado como persona te va  ayudar muchísimo en esta etapa. Es mucho más probable que te definas por quién eres y no por con quién estás, y eso hará que disfrutes tu soltería y sea más sencillo que encuentre a alguien estando tan a gusto contigo mismo.

Después de los sesenta…
Lo más probable es que si te estás divorciando vienes de un matrimonio largo y esto te va a caer como balde de agua fría. Aunque no debería porque seguro hubo señales de que las cosas no iban bien y no lo querían ver. También pasa que se quedaron juntos solo por los hijos y ahora, cuando ya se fueron, deciden separarse.

  • Es normal que tengas miedo porque llevabas aaaños con la misma persona. Date tiempo de reconocerte y descubrir realmente quién eres antes de aventarte a una relación nueva.
  • Hay que reconocer que el mercado no es tan abundante. Si eres mujer, es probable que los de tu edad anden buscando jovencitas y no precisamente para refundar una familia; otros dicen que ya quedaron curados de espanto y no quieren nada serio.
  • Pero habrá quienes, como tú, sí quieran volverse a enamorar, ahora sí, sin las presiones de los hijos y los gastos. Si ya vives las mieles del retiro, es probable que encuentres a alguien similar y se dediquen a viajar y a disfrutar.
  • Es normal que vincules tu identidad a la de una pareja, y al perderla es como si perdiéramos parte de nosotros mismos y dudes de quién eres. PEro a cualquier edad puedes volver a empezar.
  • En esta década debes enfocarte primero en ti, en reconstruirte y repararte, y después pensar en una pareja. Ya sé que tienes prisa, ¡pero no sientas que se acaba el tiempo!

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Tanatólogo y psicoterapeuta. Experto en pérdidas, autor de Los claroscuros del amor y el auténtico rockstar del amor.

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