Amor y parejas
Por: Sofía Leviaguirre
Si acabas de entrar en una relación y todo es color de rosas, acá te decimos cuánto dura la la etapa del honeymoon en la que estás.
Todos amamos las mariposas en el estómago. El rush de adrenalina cuando llega ese mensaje, las conversaciones que se alargan hasta las tres de la mañana y la sensación de que, por fin, encontraste a alguien perfecto. A esa etapa le llamamos luna de miel. Y sí, es increíble, pero tiene fecha de caducidad. Así que, bien a bien, ¿Cuánto dura la etapa del honeymoon?
La fase de la luna de miel es todo lo bueno que pasa al inicio de la relación. Todo es novedad, descubrimiento y emoción… e idealizamos fácilmente a nuestra pareja. Nos enfocamos en lo que nos encanta del otro y minimizamos todo lo que podría incomodarnos. A nivel cerebral, hay una tormenta química total: dopamina, oxitocina y serotonina trabajando horas extra. Básicamente, estamos enamoradas y nuestro cerebro lo celebra.
La mayoría de los expertos en relaciones coinciden en que la etapa del honeymood suele durar entre tres y seis meses. Es el periodo en donde la intensidad es más alta y la idealización más fuerte, porque es el tiempo que tu cerebro está preparado para liberar todas las hormonas de la felicidad. Peeero, nada está escrito en piedra y cada pareja es distinta.
Un estudio de NYU sugirió que, en algunos casos, esta fase puede extenderse hasta 24 meses. Sí, dos años de fuegos artificiales y música romántica en el fondo. Peeero los investigadores también señalan que no es lo más común. Lo normal es que este periodo acabe para que las bases sólidas y realistas de la relación se puedan formar.
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Todo es color de rosas hasta que empiezas a notar detalles que antes pasaban desapercibidos. Aparecen diferencias en hábitos, prioridades o formas de comunicarse y las discusiones dejan de ser impensables y se vuelven parte de lo cotidiano. Esto no significa que el amor se acabó. Significa que la relación está evolucionando. De hecho, que la fase de luna de miel termine es una buena señal. Indica que están pasando de la idealización a la realidad.
Si sientes que no has vivido la etapa de la luna de miel, acuérdate de que no todas las relaciones viven esta etapa con la misma intensidad. Algunas son explosivas desde el inicio, otras van lento, como novela romántica. Ninguna es mejor que la otra. Lo que define la salud de una relación no es cuánto duró la etapa del honeymoon, sino cómo manejan la transición.
La luna de miel no está diseñada para durar para siempre. Si fuera así, viviríamos en un estado permanente de hiperestimulación emocional. Y, aunque suene romántico, sería agotador. La estabilidad que llega después es lo que nos da chance de construir relaciones de verdad.
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Por: Sofía Leviaguirre