Variedat
Por: David Larios
La FIFA controla más cosas de las que imaginas: desde las joyas hasta el color de la ropa interior de los futbolistas
Las cosas que la FIFA prohíbe a los futbolistas, suena a exageración, pero está redactado con todas sus letras en el Reglamento de Equipamiento de la FIFA. Y sí, casi todo tiene su lógica —el reglamento existe por algo— pero eso no quita que al leer ciertas reglas lo primero que piensas sea: “¿de verdad era necesario escribir esto?” Aquí van 7 cosas que la FIFA prohíbe a los futbolistas, que ellos cumplen sin chistar.
La ropa interior debe ser del mismo color principal que el uniforme del equipo. La justificación existe y es completamente válida: uniformidad visual, coherencia de imagen, que el equipo se vea como una unidad. Pero hay algo entrañable en imaginar a un cuerpo técnico de alto rendimiento verificando la noche anterior al partido que todos los calzones combinen con el azul marino. Spoiler: en el futbol profesional, hasta los chones tienen código de vestimenta.
La playerita interior no puede llevar frases, imágenes ni mensajes de ningún tipo: ni políticos, ni religiosos, ni personales, ni publicitarios —a menos que sea el logo del sponsor, porque ese negocio no se toca—. ¿La razón? Que el futbol no se convierta en plataforma de nadie que no haya pagado para estar ahí, y que el terreno de juego no se llene de mensajes sin contexto ni filtro. Es una regla que protege al deporte de volverse un tablero de anuncios… y que de paso le cierra la puerta al jugador que soñaba con mandarle saludos a su abuela desde la cancha del Azteca.
Cadenitas, aretes, anillos, pulseras de la suerte, todo tiene que quedarse en el vestidor. La razón es de seguridad pura: una cadenita en un choque a alta velocidad puede causar lesiones serias. Hasta aquí todo tiene sentido. Lo que sí revela mucho del mundo del futbol es el siguiente párrafo del reglamento: tampoco puedes cubrirlas con cinta adhesiva y hacerte el que no traes nada. Alguien lo intentó. Varios, seguramente. Y por eso hoy está escrito.
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Si un jugador se pone mallas largas para el frío, tienen que ser del mismo color que su short. Hasta ahí lógico. Lo que sí pone las cosas interesantes es el siguiente nivel: todos los jugadores del equipo deben usar el mismo color de mallas. O todos, o nadie. La razón es que visualmente el equipo se vea como una unidad y no como once decisiones individuales de guardarropa.
Desde 2004 es tarjeta amarilla automática quitarse la playera al festejar un gol. Sin excepciones, sin importar si debajo no traes nada, si fue el gol del título o si la celebración duró dos segundos. La razón detrás no tiene nada que ver con el pudor: las marcas patrocinadoras pagan millones por aparecer en esa camiseta, y el instante del gol es el momento más visto de todo el partido. Quitarla es, literalmente, borrar segundos de exposición que alguien pagó para tener. El negocio manda y la playera se queda puesta.
Si un jugador abandona la cancha durante el partido para corregir su equipamiento —espinillera rota o lo que sea— no puede volver hasta que un miembro del cuerpo arbitral revise que todo está en regla. Tiene todo el sentido: garantiza que el reglamento se cumpla de verdad y no solo a medias. Lo que lo hace curioso es la imagen: partido en curso, tensión máxima, y un jugador parado en la banda esperando que el cuarto árbitro le dé el visto bueno al uniforme como si fuera una inspección de aduana.
Guantes, cabezales, máscaras, rodilleras, coderas, gorras de portero, lentes de protección: todo permitido. El requisito es que sean de materiales suaves, ligeros y acolchados, que no representen peligro para los otros jugadores. Completamente razonable: si alguien lleva protección extra, que no se convierta en arma accidental. Y lo que hace especial a esta regla es lo que dice entre líneas: si está escrita con tanto detalle, es porque a lo largo de la historia alguien intentó salir con algo que no cumplía esas condiciones. El reglamento de la FIFA es, en muchos sentidos, el archivo de todo lo que se ha intentado colar.
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Cada una de estas reglas existe porque en algún momento algo pasó: alguien escondió un mensaje, alguien tapó una joya con cinta, alguien salió con las mallas equivocadas. El reglamento de la FIFA es tan detallado precisamente porque el futbol mueve tanto —dinero, pasiones, marcas, política— que hasta el último centímetro del uniforme de un jugador termina siendo territorio en disputa. La próxima vez que veas un partido, ya lo sabes: ese jugador no solo entrenó para anotar. También pasó la inspección de vestuario más estricta del planeta.
¿Cuál de estas cosas que la FIFA prohibe a los futbolistas no sabías? ¿Cuál te parece la más curiosa? Cuéntanos en los comentarios.
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Por: David Larios