Lo estúpidamente interesante de los horóscopos

¿A qué le creen más: a la ciencia o a los horóscopos?

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No nos hagamos, todos en algún momento, aunque sea por ociosidad o diversión, le hemos echado una leída a las “predicciones” de los signos zodiacales. Quién quita y quedamos contentos con lo que nos dice.

Lo malo es que según la Encuesta Nacional de Ciencia y Tecnología (2015), elaborada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señaló que un 5.2 en una escala de diez, los mexicanos expresaron tener más confianza en los horóscopos y lo esotérico, que en el conocimiento científico. Y ante la pregunta ¿Podría decir tres palabras que asocie con el término ciencia? Un 19.9% de los participantes en dicha encuesta respondió con un simple y escueto: “No sé”. Y justamente por no saber es que ahí anda uno de credulote.

Además, ¿qué creen? Todo parece indicar que hemos estado checando el horóscopo equivocado, porque muy meticulosos y diligentes, los científicos de la NASA hicieron sus cálculos y determinaron que en realidad existen 13 signos del zodiaco, no 12. Ya que también está Ofiuco, el portador de la serpiente, el serpentario o el cazador de serpientes. Esta constelación ya era conocida incluso por los antiguos babilonios, pero prefirieron aplicarle bullying antiguo para excluirla y de esta forma todo coincidiera con su bonito calendario de 12 meses.

Eso sí, la NASA aclaró en un tuit que no habían cambiado el zodiaco, que simplemente hicieron los cálculos.

Chequen cómo quedarían las fechas de los signos zodiacales con la inclusión de Ofiuco:

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Por otra parte, hay que recordar que a diferencia de la astronomía (ciencia que se basa en observaciones, estudios y cálculos de los cuerpos celestes, sus orígenes, movimientos, características, posiciones, las leyes que los rigen y todos los fenómenos físicos relacionados con ellos), la astrología nunca se ha catalogado como una ciencia, a pesar de que hay quienes juran con la mano en el pecho que con ella se determina la influencia de los astros sobre los seres humanos y que ayudan a la predicción de eventos futuros.

Confiar o guiarse por las “predicciones” de los horóscopos es más triste que una canción de Adele, porque poniéndole un poquito de lógica al asunto, implicaría, por ejemplo, que todas las víctimas de un accidente de avión, necesariamente tendrían que ser del mismo signo o mejor aun, podrían ser prevenidas para que no abordaran ese vuelo ¿A poco no?

También es de lo más común y corriente (qué digo corriente, corrientísimo), ver y escuchar todos los inicios de años a “videntes” y astrólogos que “predicen” sucesos como: “Este año morirá una personalidad importante”, “se registrará un sismo en la Ciudad de México”, “habrá que tomar decisiones difíciles, pero decisivas” ¿ES NETA? No pues que fácil “predecir” cosas que pasan TODOS LOS AÑOS.

El principio de toda buena “predicción” astrológica se basa en simple juego psicológico llamado efecto Barnum o Forer, el nombre viene del psicólogo Bertram R. Forer, quien en 1945 se dio cuenta que la mayoría de las personas aceptamos descripciones vagas como personales y acertadas, cuando en realidad son tan ambiguas que podrían ser atinadas para cualquier ser humano, ya que no hay nada en lo que se pueda estar en desacuerdo con dichas afirmaciones, pues la mayoría te presentan dos opciones como: “eres X, pero a veces te comportas como Y”.

 

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Conductor de radio y televisión experto en temas de diversidad sexual. También es un aficionado de encontrarle el lado estúpidamente interesante a la vida.

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